¿Acaso
he insultado
a la noche
con mis gritos
de desesperado?
No lo sé,
esta noche
duermen mis sentidos.
Acaricio el miedo,
desenvaino mi tristeza.
¿Cuánto tiempo más,
en que edad del tiempo
venceré al dolor?
Si he proferido palabras,
cantatas de voces profanas,
la culpa es del silencio,
cómplice de la mentira.
Yo solo he acudido
al sortilegio de la locura
|