El
día que entre pájaros empieza
le pone un medallón a los espejos
de esta laguna y bañan sus reflejos
los muros de la antigua fortaleza.
Estilizada
flor de la firmeza,
hueles aún a pólvora en tus viejos
baluartes; los cañones a lo lejos
apuntan a un pasado de grandeza.
Aquí plantó, frente a los siete jades
del agua que bordean los carrizos,
Castilla, el corazón de sus murallas.
Y
aquí donde el espejo las edades
lava, aún queda en pie, recio y castizo,
quien venció a los ingleses, no a las mayas. |