Los libros que hemos visto salir a la luz pública y hemos
tenido la oportunidad de leer, siempre nos regocijan, porque dan
continuidad al oficio expresivo, hacen planteamientos interesantes,
desnudan directamente al o los autores en cuanto a sus vivencias
y lo presentan tal como son. Pero cuando una edición da
fe de situaciones de gran alcance o hace retoñar la voz,
al margen del buen gusto, luce también la emoción
identificable con el lector. Así sucede con la antología
“POETAS DEL CAMINO REAL”. La consumación de esta obra,
adquiere mayor escala, porque si algo no podemos dejar pasar inadvertido,
es que a más de lo antes expresado, cohesiona y da identidad
a una región siempre fértil en el escenario literario.
La sorprendente variedad de voces que forman el colectivo poético
del camino real, es decir, la zona conformada por los municipios
de Tenabo, Hecelchakán y Calkiní, no sólo
dan cuenta del espíritu creativo de cada autor, sino también
acusa la vitalidad artística de esta parte del Estado.
El
libro titulado “POETAS DEL CAMINO REAL”, reúne nombres
que mayoritariamente han surgido en esta demarcación, o
más allá de sus límites, y la concurrencia
con sus cantos en este volumen, sirve para describir una zona
específica de nuestra geografía, y aunque los une
el mismo oficio, puedo asegurarles que pertenecen a distintas
épocas y estilos. Cada uno de los aquí incluidos,
representa una visión y una expresión muy particular
en gustos y estilos. Todos, con una dimensión aceptable
y considerable, demuestran buen nivel y privilegian con ello,
la forma y la esencia de sus trabajos. Con sus propuestas cada
vez más purificadas, convocan al lector para encontrar
en sus voces, los distintivos que marcan a cada uno.
Al
transitar por cada página, podemos verificar que algunos
escriben priorizando las formas lingüísticas. Una
forma refinada con el discurso culto, expresión madura
académicamente, con notables avances en su quehacer creativo
y el uso adecuado de tecnicismos y recursos literarios. En el
mismo poemario, también podemos apreciar que otros prefieren
las mismas formas, sólo que más fresca, libre y
accesible al leyente, sin sujeciones a convencionalismos muchas
veces acartonados pero con flexibilidad rítmica. Todos
cantan en voz alta con la lengua impuesta por los españoles.
Sin temor ni restricciones. Plenamente convencidos y de la mejor
manera para decir cosas no tan comunes, o que en el mejor de los
casos pocos prefieren de no abordarlos. La soledad, el desamor,
la tristeza, el dolor, la muerte, la sinrazón de las injusticias
y de la explotación, son algunas de ellas. En el otro extremo,
encontramos cantos festivos al amor, la mujer, a la naturaleza,
la libertad, las tradiciones, el hogar, lo cotidiano y hasta al
lugar donde uno inicia el andar o donde se consume la respiración
gota a gota.
También
debo subrayar, la postura firme y ejemplar de cuatro antologados,
que a diferencia de los otros, su ejercicio lo realizan en nuestra
lengua indígena. Con asombrosa precisión y propiedad
en su manejo lingüístico, se manifiestan con sus escritos
en lengua maya. Con esta peculiaridad, no quiero decir que no
puedan o sepan escribir como los demás. Ellos son tan diestros
como la mayoría que escribe en español. Aquí,
lo que quisiera significar con doble acento, además del
asunto que nos ocupa que es la presentación del libro,
es que con este doble distintivo, los cuatro se han manifestado
en escenarios dentro y más allá de las fronteras
del país.
La
obra que hoy certificamos su nacimiento, constituye un espacio,
donde los autores no sólo van asidos a la poesía,
sino que se convierte en confluencia de otras identidades. Dentro
de la tolerancia, el respeto, y la libertad, van solidarios, viviendo
colectivamente las letras. Con cantos desnudos, proyectan su universo
tangible y diáfano. Siendo como son, como cualquier persona
de carne y hueso, siempre van receptivos a los señalamientos
y oscilaciones innovadoras que coadyuvan en su crecimiento de
artesanos de la lírica. Pero muy por encima de todo, siempre
van con un acento profundamente humano que es lo que (no) debe
perderse de vista.
Los
poetas que se registran en este volumen, comparten la temática
de ayer, hoy y siempre), pero se posan con sus propias intimidades
en lugares, mujeres, secretos de las distintas etapas de vida,
la ciudad que a pedazos nos come, los paisajes que oxigenan y
tonifican la espiritualidad, la flora y fauna del entorno, un
entorno concebido y percibido según las individualidades
o estados anímicos; un entorno que se vuelve cada vez más
complejo y oscuro sobre esta errática sociedad; un entorno
que refleja una sociedad enferma, extremadamente racista y clasista,
permeada por una profunda corrupción, con altos niveles
de violencia generada entre tantos factores por: una economía
con tremendas desigualdades, la influencia de modelos de cultura
ajenos a nuestra idiosincrasia y tal vez alimentados con problemas
intrafamiliares, el uso y abuso de sustancias tóxicas,
etc.
Pero
así es la poesía en su desnudez y el autor es una
articulación del todo que nos toca ver en estos tiempos,
y en este contexto, esta es la poesía del camino real,
aquí están 32 voces (que no son todos), vivos, con
espíritu influyente, haciendo o rehaciendo sus cantos profundamente
emocionados, ofreciéndolos generosamente y con debida simplificación
a la exigencia de los lectores, quienes abordan y viajan contagiados,
conmovidos y finalmente gozosos con cada obra que nos heredan,
un puñado de autores disímbolos, pero audaces y
constantes en la intención creativa, firmes en la preservación
y difusión de sus plumas mágicas, desde sus respectivas
municipalidades.
Campeche
es de norte a sur, de sus cosas a las montañas, con los
de arriba y los de abajo, rurales y citadinos. Campeche es único
y no fragmentado. Con este volumen que celebramos, se evidencia
una vez más, que desde cualquier rincón de esta
comarca que nos arropa, siempre hay acontecimientos que deben
consignarse como constancia de nuestro tránsito y para
memoria de otras generaciones. Que por modesto que sea o de quien
proceda, existen cosas dignas de leerse ya que enriquecen los
surcos del patrimonio universal.
Quiero
agradecer a Santiago Canto Sosa, quien haciendo espacios en su
apretada agenda, asumiera gustosamente la responsabilidad de recolectar
estos frutos para nuestra ventura. Valoro su esfuerzo por regalarnos
una muestra de unidad, y porque vemos concretado un proyecto más,
que ahora me honra presentarles.
Por
otro lado, la constancia de gratitud, lo hago extensivo a la Universidad
Autónoma de Campeche y a sus directivos, ya que bajo sus
auspicios y en el portal de esta jornada, podemos hacerles entrega
pública, de este título que responde al interés
cultural y que mucho tiene de ingerencia con el bienestar de la
comunidad.
Ojalá
que nuestra máxima casa de estudios siga protegiendo con
generoso apoyo su programa editorial. Que los responsables de
estos eventos vean y sientan la necesidad de más publicaciones,
más encuentros de escritores, más ferias como la
de hora, porque constituyen espacios para intercambiar o consensuar
opiniones y experiencias, que finalmente dejen profunda huella
en el camino de la literatura campechana.
|