Hoy
ha muerto el futuro
porque ya es presente.
Siempre pensando en él
y se nos va de las manos
entre las rosas del sueño.
El
futuro hoy ha muerto
a un ritmo de nada
en las hojas del tiempo.
Uno
es el futuro que se labra,
conviene no perder el tren,
y tomar la vía adecuada
para no descarrilar en el vacío.
Antes
de que sea tarde
y se nos acabe la vida
en derroches,
hágase el amor presencia,
que es el ángel del tiempo.
No
hay futuro que no se acabe,
ni presente que no sea pasado,
a mal futuro pues buena cara,
que donde hubo amor habrá vida.
¡Qué
mayor futuro
que reencontrar la esperanza
de sentirse vivo
y de vivir germinando!
Cada
luz que nace nos trae el futuro
de que el Creador sigue con nosotros,
a pesar de la irresponsable libertad
del hombre empecinado en ser Dios.
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