El
poema que abre Mi hamaca azul nos
habla de un objeto que para la gente del sur es casi desconocido.Para
los de la cultura Maya fundamentalmente es un símbolo
muy rico. En efecto, en la hamaca no sólo se descansa,
también se duerme, se sueña, se hace el amor, se
nace y se muere. La hamaca significa primitivamente árbol;
va hacia lo alto y hacia la tierra: ramas, raíces. La
hamaca es el espacio primigenio, abandonado por el hablante.
Su evocación origina ese discurso.
Mi
hamaca azul está vacía
Le duele cada cuerda,
La hamaca contiene todo lo que es el hablante
cada espacio
cada triángulo tiene una historia,
cada soga ha sido tatuada
de sal, mar y recuerdos
Y
también:
Mi hamaca azul cada vez,
Tiene sueños más locos
Sólo una imaginativa recuperación podría
hacer recuperar ese tiempo-espacio feliz en el que no existía
el frío y se podían imaginar proyectos que, de
alguna manera aún podrían realizarse como lo expresa
la estrofa tercera sin lograrlo:
Sueña
que vuela
Me busca
Y me encuentra en el hielo eterno,
Envisiona conquistar el mundo,
En iglúes o desiertos.
La
hamaca ha conservado todos los anhelos y ha albergado todos
los deseos; también todos los temores; ha quedado marcada
por lo bueno y lo terrible:
Tiene
manchas imborrables de lo sueños del ocupante:
De
café,
sangre y pitahaya.
Con el paso de los años
Ha adquirido la forma perfecta,
Ha dormido con dragones y monstruos,
Con alegrías y tristezas.
La
hamaca ha sido el sitio sagrado en el que el hablante ha sufrido
y soñado, imaginado y vivido; la hamaca ha sido
su confidente y su refugio:
He
llorado en sus cuerdas, ahí he vertido mis fantasías,
mi inocencia,
mi juventud
y mis sueños.
pero
ahora todo eso no es más que un recuerdo, la hamaca
está dolida y el hablante se percata y lamenta que su
alejamiento, tal vez para realizar sus sueños, o porque
la vida le ha lanzado lejos, la haya entristecido. La hamaca
ha sido fiel; ahora, están separados, el hablante se ha
alejado de esa realidad que contribuyó a constituir y
de la que ahora lamenta haberse cortado
Mi
hamaca azul está triste,
Le duele cada cuerda,
¡Oh Dios!, ¡Cuánto la he abandonado!
El origen de ese sentimiento de defección, ha
sido partir en pos de una nueva vida a regiones aparentemente
cálidas pero en realidad, oscuras y frías:
He puesto nuevas formas a mi vida,
Círculos rojos,
Cuadros negros
Y líneas de hielo
Que han reemplazado las curvas de sus sueños.
Esos
sueños son, o han sido los que el hablante ha tenido
en la hamaca que lo ha cobijado como un vientre materno. Reflexión
que verifica y lamenta una ausencia ; añoranza de un sitio
cálido en el que ya no se puede zambullir con ilusión,
carencia que alcanza su más triste dimensión en
invierno:
Mi
hamaca azul está triste,
Le duelen sus mil huesos
Y el invierno...se acerca a mí
Ella sufre, tiene miedo.
El
hablante se identifica plenamente con su hamaca, ella es él
y él es ella. La nostalgia del recuerdo invade una vida
organizada en torno a nuevos intereses. Hay una especie
de reconocimiento por parte del hablante de haber sido infiel
a un modo de ser que parece perdido y de ahí ese desconsolado
final marcado por el dolor y el pavor. Sólo una
imaginativa recuperación permitiría recobrar ese
tiempo-espacio feliz en el que no existía el frío
y se podían imaginar proyectos que, de alguna manera aún
podrían realizarse.
Pero
este hablante sabe que las posibles alegrías no
durarán mucho como lo apreciamos en Piñata,
que le lleva a una espera. Se aguarda, nada permite suponer
que se trata de una persona o de un pasado completo. Lo único
que sabemos es lo que anota el 4º. Verso: “ Y
me siento cansado”
Tal
vez sea la alegría, el ideal, una mujer, por el poema
que sigue, Espacio de mujer. La ausencia del ser
amado no se llena con nada, todo esfuerzo parece inútil,
ni siquiera la naturaleza, la realidad no es bastante amplia
y lo asalta la duda, el último verso de la 5ª. Estrofa
dice: “no sé si tu también me esperas.” Y
si es así, sólo pretende sobrevivir
día a día, escribiendo.: “Mi plan
es sobrevivir el día de hoy llenando mi espera con
letras.” Pero todo el poema se configura como
una metáfora de esa relación con el mundo que representa
la hamaca.
Los 21 versos del poema Pánico
por un fin inevitable, expresan
la angustia no sólo por la degradación del medio
en la ciudad sino también de sus consecuencias a nivel
humano: la división y la pérdida del amor. Pero
en solamente dos versos del poema Verso reptil nos
muestra el esplendor de la naturaleza: “¿Qué más
puedo decir de aquellas iguanas amorosas/ que viven y mueren
en la selva maya tatuándole a los árboles poemas?” No,
no hay nada más que decir. Lo mismo sucede en el
poema Metamorfosis anfibia: “Llueve y esculpe
dos piedras. / Las piedras viven,/ saltan,/ cantan/ y se
transforman/ en regordetes sapos.” Si
el hablante no se ha adaptado y echa de menos su hamaca, la naturaleza
cambia, viven, se renueva en un proceso infinito. Por
eso, el hablante se vuelve al mundo natural para encontrar algo
valedero que no haya sido todavía ahogado. Y aunque
esos dos poemas no reflejen más que una realidad habitual
anterior, en el momento de la evocación pertenecen
a un mundo que ahora no es el de todos los días. La lluvia
es un fenómeno sencillo cuyas: “Alegres gotas
transparentes/ que saltan traviesas,/ que hacen más feliz/
esta vida seca.” El amor, limitado por un medio
en el cual la naturaleza es sofocada, parece incluir la
esperanza aunque el fantasma de la ciudad siempre presente un
perfil inquietante. Pero el sentimiento amoroso, como la naturaleza
no puede ser medido ni tampoco vanamente interrogado.
Octubre,
que cierra el poemario es alegre, optimista, es la constatación que el tiempo se nos va y que cada
momento es único y maravilloso, todos los elementos cotidianos
contribuyen a esa alegría. Pero de pronto surge la reflexión
sobre la sobrevivencia. La esperanza que debe ser alimentada
por los recuerdos y la experiencia de nuestro tránsito
pero también de nuestros anhelos.
Todo parece andar bien, si es así:
Los niños corren,
Con balero y trompos
Las niñas, con rehiletes y timbombas
Los sapos y los cocodrilos son felices.
Yo también, el manglar también.
El
hablante se integra a la unidad vital de personas y naturaleza,
no puede haber realidad hermosa, sueños, sin esa unidad,
sin amor. Sin embargo, la ciudad parece amenazar
esa armonía con su “horrendo maquillaje
blancuzco”. Pero eso aparece como una corta visión
que nubla y el mundo sigue y se podrá vivir y morir
en esa unidad.
Para
mí, son estas notas las que mejor caracterizan
este poemario, Si pensamos un poco en la Ecopoetry o en la ecopoesía
a lo Parra, tal vez encontraremos algunas similitudes. Es
una poesía ecológica, en el sentido que encontramos
en Gary Snyder, Fernando Aguiar y tantos más en
otras lenguas y cuyo antepasado más remoto parece ser
Matsuo Basho, que ya en el siglo XVII escribió con sus
discípulos esos hermosos poemas cortos compilados en La
luz de los bambués y El manto
de lluvia del mono que, tal vez, han influido
en Ucán Marín. Los textos de Ucán
Marín implican una visión e interiorización
lírica de la realidad. Creo que esta capacidad
de hacer este tipo de arte es una característica
de nuestros tiempos en esos poetas y personajes que han
renovado el humanismo y la poesía. Gregory Bateson no
es ajeno a todo esto y, por ese lado, la poesía de Ucán
Marín se puede desplegar en amplias superficies llenas
de un sentido que va más allá de la pura
escritura en sí para abarcar al ser humano como una posibilidad
de desarrollo de lo que hay en él, ligado a la naturaleza.
La comprensión y protección del medio nos llevará naturalmente
a un mejoramiento moral del ser humano. En esto, no sólo
me apropio de lo que Ucán Marín dice en algunos
de sus poemas, sino también de los postulados de Snyder
que trabaja en ello desde hace ya unos cincuenta años.
Poetas
como Francisco Ucán son una forma de conciencia
que por lo menos pueden denunciar lo que Snyder llama:
Una guerra contra la tierra
que, desgraciadamente, si sigue
no quedará un
lugar
Para que se esconda el coyote.
Esperemos, pues que Francisco continué su poesía ya
que creo que le conviene muy bien lo que dice Gary Snyder
de los autores como él:
En
cuanto a los poetas
Los Poetas Tierra
Que escriben pequeños poemas
No precisan ayuda de nadie.
Gatineau, 21 de Noviembre, 2007. |