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Se inclinó el sembrador,
de su mano resbalan las semillas.

A pesar de su agobio
silba una tonadilla

para llamar al viento
que trae a lomo cántaros.

Responden la torcaz,
la golondrina.

Sembrador,
hincado, eres simiente del amor
que enarcará sus brazos en la aurora
.

 

Fuente: Bajo el signo del árbol. Ramón Iván Suárez Caamal. Gobierno del Estado de Quintana Roo. Bacalar, Q. Roo, 1986. 100 p.