Haz clic
   
Portada
 

Es eremita del podrido gajo,
faquir que se sustenta del madero,

raro ejemplar por arte del joyero
que con piedras lo viste en su trabajo.

No tiene este tranquilo escarabajo
el sonoro zumbar del "sacuchero"
que, juguete, en mi infancia, con esmero
ataba de algún hilo por relajo.

Vio en una tarde del helado enero,
cuando la luz se duerme en un arrullo,
bajar de los confines un lucero.

Se sintió el más sufrido pordiosero;
le pidió al hombre el traje del cocuyo.
El hombre lo vistió de prisionero
.

 

Fuente: Bajo el signo del árbol. Ramón Iván Suárez Caamal. Gobierno del Estado de Quintana Roo. Bacalar, Q. Roo, 1986. 100 p.