EN
LOS OJOS del mundo llueve:
mi garganta estrena mariposas azules
arrancadas al cielo;
llueven golondrinas,
suda la cicatriz del árbol su perfume.
Alguien escribe
y le arranca el amor de sus ojos.
Llueve la ciudad sin musgo,
la ciudad que nunca bebe lluvia.
En mis ojos también llueve;
las palabras se mojan,
escriben su epitafio. |