Conocemos
unos cuantos árboles,
los nombramos como quien dice primavera
y la flora es un juego a los sentidos;
sabemos el nombre de unos pocos pájaros:
colibrí, oropéndola, cenzontle
y creemos cantar en mil arpegios;
de los peces tenemos las escamas
y ya decimos todo el mar es nuestro.
Yo poseo tus ojos,
a veces tu alegría. Y me afirmo
el más feliz de los mortales.
Cuando te nombro
unos cuantos árboles hacen la selva,
unas cuantas aves tu sonrisa,
unos cuantos peces tu mirada
y unas líneas desnudas,
este mar donde naufrago.
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