1
El tiempo
es la nada que toca mis huesos.
Soy un minuto del reloj
cada segundo;
la muerte bebe de mis venas un sueño,
un recuerdo,
tu silencio que zarpa al olvido
donde mi cuerpo
es sólo la ceniza
esculpida en mármol.
2
Te imagino
en un reloj de arena
donde anidan las olas del verano,
mi voz pasajera.
Cada minuto escapa un colibrí:
se disuelve en emociones
tras una mariposa:
En una llamarada de silencios:
eres un caracol dormido. |