La luna camina el cielo
con grandes zancadas blancas,
mientras la guitarra llora
por la dulce enamorada.
Notas que vibran la noche
en la garganta trovera,
mientras que los grillos zumban
al paso que va la luna.
¡Se murió Pepe Fernández,
trovador y panadero!
el horno vive callado
en las madrugadas largas
y el pan ya no se cocina
con la música de ensueño.
¡Se murió Pepe
Escalante,
trovador y alhajero!
y las joyas ya no alumbran
las madrugadas vacías
al compás de la guitarra
pulsada en manos troveras.
¡Qué triste
vuela la noche
sin las guitarras troveras!
¡No hay voz de Pepe Escalante
ni son de Pepe Fernández!
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