Corazón,
me dueles tanto
de amargura escondida,
y de tibia alegría resguardada.
Me dueles con la última mentira
del silencio.
Corazón,
me dueles con el último beso
de tu insaciable boca;
murieron las plegarias,
anhelos, caricias y esperanzas,
viajaron las fugaces mariposas,
los colores del arco iris,
el perfume de las flores.
Me
dueles
en la oquedad profunda
de una llama resguardada.
Corazón,
no hay respuesta,
murieron el amor,
rencores, alegrías y deseos;
los cantos de las aves,
el reflejo de la luna,
los geranios del jardín...
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