Anclé
en tu cama
cuando más solo me sentía
Yo que amo el mar
fascinado estuve
con el oleaje de las sábanas
Sirena de mis deseos varoniles
no hizo falta que cantaras
para atraerme a tus brazos
No me fue difícil
aceptar mi condición de náufrago
Me acostumbré a zambullirme
en las profundidades de tu cuerpo.
No hallé perlas para mi corazón desolado
Creí encontrar la felicidad
en el mar de tus caricias
pero la noche me recordó
la oscuridad de mi alma
Desde entonces recogí caracolas
para contar los días de mi zozobra
Con
el tiempo mi vida
no fue más que el sargazo
que las olas devolvieron a la playa
Nunca antes estar desnudo ante mi alma
me avergonzó
No miré más de frente el azul del cielo
Cabizbajo junté las manos
como hace tiempo no lo hacía
y pedí perdón para mi alma
de mi cuerpo no
que de todos modos algún día
será vianda de los gusanos
Te
amo Sirena
pero también amo al Padre Santísimo
No quiero ofenderlo
por navegar tu cuerpo a deshora
Adiós
regreso
a
la superficie de mi conciencia
|