Estoy
aquí,
en la ventana
donde la tarde se escucha
y el reloj avanza sobre las calles como una piedra.
Un
foco en la esquina alumbra un rincón de la tarde,
descubre el crujir de las hojas,
marca el inicio de la noche.
En
la banca
la señora de ojos vacíos espera,
su cara
oculta por la sombra
corta los rayos de luz que la tocan.
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