Narrativa

Picardía porteña / Tomás Arnábar Gunam*

 

SOMOS MUY ESPECIALES

En una ocasión, cerca de los cocales que están a la entrada de Paraíso, un viejo chilango, policía federal de caminos, detuvo a un grupo de camiones de redilas que llevaban gente a un acto político en Campeche. No había levantado las infracciones respectivas cuando vió venir al parsimonioso camión de don Manuel Gómez y al detenerlo y ver que estaba lleno de cajas de mercancías, exclamó molesto:

-Ustedes los campechanos son muy especiales. En los camiones de carga llevan gente y en los de pasajes, carga.

 

¡QUE VIVA!

Durante el gobierno de don Lázaro Cárdenas se instauró una campaña anti alcohólica y era obligación que en todo acontecimiento cívico o social, se echaran discursos alusivos en contra de tan extendido vicio.

Así, llegó el desfile del 16 de Septiembre de 1936 y entre los oradores que tenían que hablar en los actos programados ex-profeso, fué designado el profesor don Dionisio Basulto, quien permanentemente rendía culto a Baco. Al hacerse el alto respectivo de la marcha en la esquina de los Pavón, el citado maestro se arrancó con un emotivo "speech" sobre los daños que hace el alcohol. Cuando todos estaban esperando el colofón de la brillante pieza oratoria, don Dionisio, confundido mentalmente por los efluvios etílicos de su anterior papalina, cerró su discurso con un extentóreo -¡Que viva el alcohol!

 

CASTILLITOS... NI DE PIEDRA

Entre las viejas familias de Champotón, están los Castillo y los Barrera. Y cuando discutían fuertemente entre ellos, para burlarse se decían:

-Castillitos... ni de piedra!

Rauda y veloz venía la respuesta:

-Pues Barreritas... ni de toros!

 

*Tomás Arnábar Gunam es Cronista de Champotón, Campeche. Fuente: ¡Toma tu Champotón! (Picardía Porteña). Tomás Arnábar Gunam. Edición del Ayuntamiento de Champotón, Campeche. Impresiones Profesionales; Mérida, Yucatán, 1989. 112 pp.