¡DEJA
LA PUPILA yo te arrulle
con la dulce música del verso!
Cuando escuche que tu pecho bulle
sabré que has dejado el universo,
que un sueño en tu sien ya se construye.
¡Deja
yo me sienta tu coplero
y gaste el sonido en afonía!
Convertir mi lira en un velero
y surques todo el mar de fantasía
sin temor al naufragio, marinero.
¡Deja
mi niño que este aprendiz
pueda su canto a ti estrenarte!
Y si no brota por mi raíz
la gracia plena para halagarte
te juro niño que yo feliz
mañana mismo cambio de arte.
¡Ya
empieza el duende por ti a rondar,
se cuela pronto por un bostezo,
sube a tus ojos para cerrar,
callo mi lira y empiezo un rezo,
ya mi velada va a terminar...
yo la clausuro dándote un beso.
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