C u e n t o

Al filo de la eternidad / Salvador Novelo Espadas

 
 

Sintió que una mano lo empujaba con fuerza desvastadora dentro de un cuerpo humano. Y saboreó angustiado el amargo sabor de esa vida que se extinguía.

-Una vez más -pensó entristecido el cuchillo de plata- mi actual amo ha guiado mi vida para acabar con la vida, pero, ¿que puedo hacer?, sin embargo me siento culpable.

En esos momentos el arma avanzaba veloz, prisionera de una mano humana que lo blandía triunfal, alejándose del lugar del crimen.

-Un triunfo más -pensó el criminal- poco a poco disminuiré la población mundial hasta lograr el equilibrio perfecto con la Naturaleza.

Y no pudo evitar que un gesto de felicidad se reflejara en su rostro. Mientras tanto el cuchillo junto a su mano continuaba reflexionando:

-Qué útil fui antes en mi vida, la familia con la que habitaba me apreciaba y ¡vivía feliz!, hasta que este loco asesino que mata por placer y para colmo es un genio evadiendo la justicia, me robó e hízome su cómplice al obligarme a descuartizar a la familia que tanto amaba.

Al recordar esto, sintió que una furia brutal lo sacudía con un violento temblor y deseó acabar con esa situación, pero ¿cómo?, ¿cómo?.....

De pronto, el cuchillo sonrió, cuando el asesino al perder el equilibrio se precipitó hacia él con el corazón por delante.

 
 

Fuente: ...Como en botica. Colectivo (grupo "Diez más uno"). Edición del H. Ayuntamiento de Campeche, Camp., 1983. 96 p.