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Don Quijote a la búsqueda del microcrédito / Víctor Corcoba Herrero

 
 

Tengo exclusiva. Atrapado por los cabellos de soledad, en una silenciosa vereda del tiempo, recibo la visita de don Quijote. Al principio, tuve la duda de que fuese tan insigne personaje el que llamase a la puerta del corazón. La primera impresión, despista. Parece un mister universo en vez del caballero de la triste figura. La persona cuánto más se dona, adquiere un don, resplandece por dentro y por fuera.

Todo es fruto de una vocación. Decidió fijar residencia en la cañada de un verso, hacer el corazón con el corazón del planeta -me dice- Quiere manar y emanar un nuevo cielo. Es lo que más le preocupa y ocupa. Desvestir odios y vestir amor, le desvela. Los actuales e injustos molinos de la desigualdad, para don Quijote, son fuego en llama que nos llevan al desespero de un monte sin luna, a la áspera desesperanza de un diluvio salvaje, donde los ricos se meriendan a los pobres como divertimento.

En vista del estado salvaje a que se someten algunas personas, discriminadas hasta la saciedad por esta sociedad creciente en desamores y pocas lunas, don Quijote ha dado furia a la inspiración, con un enternecedor pareado, la mar de vitalista: Con pobreza financiada, /pesa menos la pisada. Al Ingenioso Hidalgo, hoy poeta por la gracia del aire y la complicidad de Dulcinea del Parnaso, le enfurecen los bichos de dos patas que hacen juegos de manos para descuartizar inocencias.

Vencido el miedo y convencido de que un acceso sostenible a la microfinanciación ayuda a mitigar la pobreza, ha dispuesto generar vientos propicios que propicien auxilios verdaderos. Lo primero, que los niños asistan a la escuela y se resistan de tomar armas para cortar el aire, que el mejor negocio de todos es el de la vida que nos queda por vivir. A renglón seguido, que los mayores se nieguen a ser víctimas desafortunadas en un mundo que es de todos y de nadie.

La presencia de don Quijote es poesía para la vida y fortaleza para los sueños. Lenguaje que entienden todas las naciones. Habla que cautiva y debieran cultivar todos los pueblos. El cuento, que no es cuento; cuenta que, el soñador, ni descansa. Redacta microcréditos a toda vela, para esos pobres que precisan venderse a unos enviciados y viciados opulentos ciudadanos.

 
 

Fuente: Texto enviado por su autor desde España. Email: (corcoba@telefonica.net).