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Reflexion ... ando
 

Perdón con palabras...o sentir con acciones...

16 de febrero de 2020

 

Aceptar un error es la tarea más grande del universo, ya que primero hay que agachar la cabeza, seguir caminando de frente, esperar todas las burlas que se escondan detrás de las murallas, y, lo más difícil, aceptarlo con humildad y cerrar de manera hermética oídos a cal y canto, evitando entren de nuevo para el inicio a galope rítmico, de más errores que en sus campanas de meta seguirán anunciando al triunfador en medio del estercolero de la competencia. ¡Chula frase que por ahí va quedando para la posteridad, o sea, escondidos detrás de los postes para las bíblicas secuencias de la eternidad.

Pedir perdón es detenerse en la marcha esperando que los de atrás no se detengan cuando noten y sientan que la marcha continúa y que la vida no perdona ni da diplomas; pero la persona se hace grande y aprende a volar cuando domina sus miedos y hace de la razón y la verdad, la espada que siempre portará entre sus manos y su corazón; es muy bueno deshacerse a diario de malos sentimientos entre uno y los otros. Si no se experimenta la bondad jamás se alimentará el valor que hace único en la toma de decisiones, y que errático en un vuelo nobel, te enseña a aterrizar entre abrojos, basura y espinas, sorteando ponzoña y haciendo del camino la mejor experiencia de vida. ¡Pero no es fácil!, ¿Qué sucede cuando se experimentan estas emociones?, ¡Pues tienes que vivirlas a pie juntillas para poder caminar posteriormente entre y sobre todo, entre los peores monstruos del humano que como los Gremlims, se multiplican por el poder de la desvergüenza y el descrédito y por la venta tumultuosa de conciencias que a pesar de ser el reflejo de la verdad de todos los acontecimientos negativos, se aceptan y se aplauden!

Devoradores de discursos y aplaudidores de espectáculos que a pesar de todas las explicaciones que como respuesta ya se encontraron, siguen apacentando a la manada, con las sobras del cuerno de la abundancia que es el camino para llegar a la gloria. Aquí es donde cabe el trillado comercial de ¿Y tú, quién eres?, ¡Eres el engrane principal que siempre moverá el carruaje de los poderosos! ¡Uff!, ¡Pensamientos a mí!, ¡Ya no más espaldas para zapatos ajenos!, ¡Qué los bancos despierten y levanten los glúteos de rebeldes lugares, que emancipen valores, coherencia y respeto y que enfrenten con actitudes valientes su orgullo de ser, de estar, de hacer, de creer y de sentir. Sentirse propietarios y no arrendatarios; saberse sinceros y encontrar que la mejor disculpa no es la palabra si no la acción; ¡hay historias que jamás se van a borrar pero hay inicios que hacen de las historias base de principios, en que todos sean uno, y cada cual, la parte más importante de todos!

Que los “peros” se queden en los caminos y los sentimientos enciendan las luces de la convivencia; ¡son tan solo dos palabras que cambian escenarios y producen circunstancias; “SI” y NO”; valentía de que todo valga, y respeto para que te conozcan y reconozcan en cada momento de la convivencia y en cada acción de la existencia. Sé la solución, tu propia solución, pídete a gritos ¡PERDÓN CON  PALABRAS…O SENTIR CON ACCIONES…!

 
 
Texto: Enviado por Gaspar Ariel Herrera Farfán, el 16 de febrero de 2020