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Reflexion ... ando
 

Cuando la mente traiciona...

11 de abril de 2020

 

La vida no está movida por hilos invisibles cuando se vive en una sociedad completamente meritocrática, en la que son las acciones y no los hados del destino, los que pueden conducir al éxito o al fracaso; cuando alguien comenta, “que suerte tuvo al terminar la carrera en los primeros lugares”, o “siempre ha tenido suerte, ya ves, ahora le dieron a él el ascenso sin tener tantos años de servicio”, cuando bien se pueden enfrentar las cosas en la realidad social de convivencia y reconocimiento y expresar “siempre fue uno de los mejores y así lo demostró durante toda la carrera”, o “merecido ascenso pues desde que llegó fue ejemplo en tan poco tiempo, de capacidad y liderazgo”; sin embargo, es ahí cuando la mente viaja a través de tantas cosas y desafortunadamente siempre aprisiona a la verdad para dejar en libertad a la frustración con toda su carga negativa de elementos.

Cuando se mira solamente de manera fortuita o casual es cuando se determina una calificación de no orden en el universo, porque no se es capaz de descifrarlo de manera consciente, pero lo peor de todo esto no es precisamente la traición de una mente, sino el ejército de mentes que a pesar de saber su función de pensantes, ejercen en su mecanicidad, tan solo la función de verdugos en ese asesinato masivo de valores y de orden generador de personalidades. “la suerte es un producto de pensamientos mediocres y de comportamientos sin dirección, que muchos desarrollan como una cualidad personal que los convierte en seres sin decisión  ni destino” Wiseman.

Cuando no existe un análisis profundo antes de la toma de cualquier decisión, que se convierta en la primera acción consistente, el fracaso será candidato a producto inminente, porque las organizaciones, las empresas, o las instituciones de todo nivel determinan su fortalecimiento y permanencia en las innovaciones y en sus resultados de calidad, no maquillados administrativamente, sino demostrados ante esa sociedad consumista de todo ello. Sin embargo la mente no traiciona a quienes son beneficiados directos y eternos candidatos de todo, sin el conocimiento pleno de nada, porque pensar como “uno” (el gran jefe) es demostrar su servilismo al desenmascarar y exhibir a quienes “piensan y actúan” en una libertad de pensamiento y de justicia, de justedad, de justo, en fin, enterrando algo que se debiera tener para aprovechar en lugar de convertirlo en su enemigo mortal. ¡Ser capaces de convertir los malos momentos en “buenas oportunidades”, -no sé cómo llegué, pero ya estoy y voy a demostrar de lo que soy capaz”; Intuición “es mi momento para toma acertada de decisiones conmigo y con todos”; Confianza en mí por mi capacidad, “cumplir y superar mis propias expectativas y las de grupo”; Actitud Resilente, demostrar que se es capaz de convertir las cosas negativas en positivas, generando una habilidad para reparar o corregir en lo inesperado!. ¡Aquí es cuando la mente es libre y no traiciona!

¡No son buenas rachas!, ¡Todos los momentos son buenos para demostrar con acciones lo que se es en verdad! ¡Únicamente cuando se depende de otras mentes, y las decisiones rompen con tus ideales y tus valores es ¡CUANDO LA MENTE TRAICIONA…!

 
 
Texto: Enviado por Gaspar Ariel Herrera Farfán, el 11 de abril de 2020