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Reflexion ... ando
 

Actitud con pulcritud

17 de noviembre de 2019

 

Orden, disciplina, perseverancia y congruencia son valores que deben ser creados con la fuerza del rayo y el resultado devastador de la más grande tormenta; la cosecha, es el resultado de una preparación previa del campo de siembra, y el tratamiento correcto de la semilla hasta lograr el pleno desarrollo de un producto sano y de calidad. La familia es la más grande incubadora de la generación de sentimientos y del más grande fortalecimiento de la seguridad y el amor. Vaya, que no es un descubrimiento, que ahora no se tenga tiempo para incubar, cuando si se tuvo tiempo para tras muchos intentos, poner el huevo.

Es entonces cuando se descubre el gran significado de ciertas frases dormidas en el tiempo y en el espacio, como aquellas que dicen: “El éxtasis trae como consecuencia grandes responsabilidades”; “disfruta ahora para que puedas formar después”; “el placer es pasajero, la consecuencia será de ese viaje, tu acompañante”. No se busque entender, son tan solo ejemplos para recordar, porque cuando uno quiera interpretar, los ojos en blanco ya no responden para actuar, pero entonces ¡qué sucede!, ¡que ha hecho que ahora sean los patos quienes le tiren a las escopetas!, ¿en qué momento cambiaron los hábitos de conducta que permitieron de quienes debieran ser educadores a pasar de manera pasiva a ser la gente a educar? ¡Ay San Cuilmas Petatero, permíteme entender cómo se toca el pandero!, ¡Nanita la más bonita pon orden en tu casita!;

“La decencia y la pulcritud en la conducta son el único lujo que el hombre no necesita comprar con dinero”. Juan B. Justo ¡Eureka!, ¡Justo le dio al clavo!, porque con el conocimiento de la actualidad, de todo aquello llamado modernidad pero que mal utilizado por no saber cómo enfrentarlo se ha convertido en arma para la destrucción, en donde cada vez hay menos oportunidades de inserción, ¡quién ha enseñado que la disposición y el estar a gusto con uno mismo y con sus valores son la llave maestra para entrar y demostrar! ¡Actitud, puntualidad, expresión, (corporal y de dicción), colaboración y sentido de pertenencia!, ¡no más!, ¡Tan solo eso!, ¡pero dónde está!, ¿Tal vez en el fabuloso mundo de Narnia? ¡Para ordenar primero se tiene que ser ordenado!, ¡Cada pregunta con una respuesta!, ¡Cada acción, con el respeto y aceptación de sus consecuencias!, ¡Congruencia, así, nada más!

Por ello la sabiduría de Confucio, que escribió: “No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación”. “Zapatero a tus zapatos” entonces, y que cada quien en su cada cual, se haga de nuevo responsable de lo que le corresponde, y retome el hilo de la madeja en donde lo haya escondido, para empezar de nuevo a entenderse y a entender el mundo que a estas alturas, ha resultado el peor jeroglífico para muchos, aunque para otros tantos el no hacerlo, les haya traído funestos resultados.

Los actos deben siempre de estar en armonía con las palabras, todos los espacios son escuela, pero el hogar debe ser la universal del saber, que titulará en confianza, al dar como base esa hermosa trilogía de “lo que se piensa, lo que se dice, y la acción que de ello resulta”; la mentira, la hipocresía, la inseguridad y la corrupción es el enemigo a vencer, porque al hacerlo se tendrá una ¡ACTITUD…CON PULCRITUD!

 
 
Texto: Enviado por Gaspar Ariel Herrera Farfán, el 17 de noviembre de 2019