El
fuego que derrite la cera es el mismo fuego que endurece
el barro, eso es el libre albedrío, es el don
que tenemos de escoger entre lo bueno y lo malo. El
sol cae todos los días sobre enfermeras amorosas
y asesinos seriales, la lluvia moja lo mismo al campo
como a la ciudad, las oportunidades de sobrevivir a
una enfermedad como el cáncer es igual para los
ricos como para los pobres, Dios no hace diferencia
en los hombres.
Todos
escogemos lo que queremos hacer día con día,
algunos escogen inventar la dinamita, encontrar planetas
nuevos, preparar huevos fritos, pintar un cuadro, tener
un hijo, leer un libro, esa es la característica
del libre albedrío, yo escojo como mi actividad
para el día de hoy escribir o tratar de escribir
una canción.
¿Qué
necesito para escribir una canción?, primero
que nada, necesito un tema, una motivación y
algo de inspiración.
Pero
iniciaré con la motivación, quizás
de allí salga el tema, lo difícil es empezar;...
a ver… cierro los ojos… me dejo llevar por
la oscuridad que me brindan mis párpados…
trato de ver mis ideas… sigue la oscuridad ante
mi, no puedo ver más que una poca transparencia
a través de la piel de mis párpados…
quiero ver mi cerebro hacia adentro pero no se puede…mmm…mmm…y
de repente surge mi motivación:
Para
lograr mi objetivo (escribir una canción) debo
imponerme una meta lo suficientemente alta, sobre mis
expectativas más positivas, una rayita más
arriba de lo que se puede esperar, tirar la idea hacia
la luna para alcanzar una nube, o tirarla hacia el avión
que pasa volando para darle a la copa más alta
del árbol más alto del cerro más
alto, aspirar a algo fácil cualquiera lo haría,
¡yo no soy un cualquiera!, yo soy mejor que el
vecino, mejor que mis padres, mejor que yo mismo visto
claro desde la butaca introspectiva del espectáculo
llamado vida.
El
primer obstáculo a vencer es mi propia mente,
ya que es la que crea los miedos, miedo a los resultados,
miedo al que dirán, miedo al triunfo, y por supuesto
miedo a aceptar que tenemos miedo. La colección
de ideas que tiene el hombre lo colma de un cúmulo
de experiencias que lo hacen madurar mentalmente, en
ocasiones recordar es grato y olvidar es difícil,
pero, si nos sobreponemos a las malas experiencias y
solo retomamos momentos alentadores podremos aprender
de nuestros errores, en caso contrario nos toparemos
con el arroz de todos los días…el desaliento,
que no es un alimento digno del rey que anhelo ser;
Tomemos un tiempo y observemos a toda esa gente en las
paradas de los camiones, en las filas de los bancos,
son montones ¿Cuántos de ellos quizás
quisieron ser bomberos, futbolistas profesionales, maestros?,
¿Cuántos lo lograron?; yo no quiero engrosar
la estadística de los que no lo lograron.
Ya
me encuentro motivado creo que puedo ganar algunos pesos
con mi terapia parchada, agradeciendo el lapso de la
anarquía mental que me permite hacer lo que quiera
con mis ideas, aflorarlas, destruirlas, moldearlas,
hacer con ellas todo lo que en la vida real no se puede,
que linda es mi mente cuando me permite refugiarme en
eso…mis ideas.
Ahora
buscaré un tema para la canción…mmm…mmm…pueden
ser los árboles, cantarle al aspecto verde del
mundo, o tal vez cantar sobre un viaje a algún
lugar del planeta, cantarle a la política también
es válido, cantarle a las madres, al amor, al
desamor, a la luna, puedo cantarle al horizonte de indiferencia
que se observa muy cercano a nosotros en las diferentes
facetas injustas de la vida, la cual va erosionando
nuestra piel con la amargura de lo cotidiano; pensándolo
mejor puedo cantarle a todo lo que me venga en gana;
también puedo escribir una canción que
no necesariamente tenga que cantarse, puedo escribir
una prosa y cantarla al compás que me marque
mi corazón, acomodándole una melodía
que me dicte la razón…todo puede ser posible
en este mundo de caricatura social.
El
tema elegido es todo aquello que permita expresar felicidad,
tristeza, amargura, calor, frío, inventar tonterías
es lo mío, como dice el poema “robarle
inspiración a la tristeza”, aunque tenga
que romperme la espalda y ponerme de cabeza ante las
eventualidades de la letra que narra el ir y venir de
los sueños y de los ideales, ¿cuáles?
todos los que nos forjaron como personas, como individuos
únicos, aunque estos ideales hayan venido de
Marx, de Freud, de Cabañas, del Che Guevara,
de Malcon el de en medio o de Chespirito eso no importa,
es por el bien de nuestra autenticidad.
Dejando
en claro que no hay un tema específico, además
de que ya estamos motivados, dejamos el espacio a la
inspiración…respiro hondo… dejo descansar
mi espalda en el regazo de la paz mental…cierro
los ojos a la lógica y abro la mente a la música
interior, esa que se expresa en la flor y en el sonido
del viento, y me olvido del tiempo en la arena de la
playa en donde las partituras musicales hacen llorar
a todo corazón necesitado del desahogo y de la
brisa espesa y salina del mar.
A
lo lejos, por el hemisferio cerebral empieza a llegar
la letra y una hermosa melodía que me hace pensar
en las diferencias sociales…
|