El corazón de Ah' Canul - 8
 
No. 8
Profesor "tradicional" vs. Profesor "moderno"
Carlos A. Estrada Arcila
 

Cuando se evalúa la labor de los profesores que no ponen en práctica los últimos conocimientos de la pedagogía para hacer de sus alumnos personas analíticas, críticas y reflexivas se les da un "despectivo" calificativo, "profesores tradicionalistas".

El que estas líneas escribe es producto de una educación frontal, rígida y memorista, no puedo afirmar que también libresca porque eran escasos los libros que podía leer en mi época de estudiante formal y si bien al ejercer la docencia me he adentrado en las innovaciones pedagógicas, me siento orgulloso de las enseñanzas de mis maestros "tradicionalistas" que superaban sus deficiencias metodológicas con valores que en gran parte de los maestros "modernos" se encuentran ausentes: responsabilidad, más que vocación; voluntad, más que conocimientos; presencia social, más que protagonismo; práctica áulica eficaz, más que títulos de relumbrón.

Los profesores "tradicionalistas" se preparaban para ejercer la docencia con más calidad asistiendo a seminarios de zona escolar y, en el mejor de los casos, al Centro de Capacitación del Magisterio que les certificaba el título de Profesor de Educación Primaria que de hecho ya tenían en la práctica y con el cual llegaban a la jubilación; profesores que se capacitaban en la escuela y para la escuela.

Los maestros "modernos" buscan fuera de la escuela diplomados o maestrías que fortalezcan sus competencias para elevar la calidad de su labor docente, pero, irónicamente, los diplomas y títulos adquiridos propician sus ascensos y, en consecuencia, el abandono del aula, sitio único en que se conoce y reconoce la labor del maestro que escribe su título con mayúscula.

Ante este comparativo surge una interrogante ¿Qué profesor es mejor, el "tradicionalista" pobre en conocimientos pedagógicos pero con una alta calificación en valores o el profesor "moderno" rico en conocimientos pedagógicos pero reprobado en valores?

Hoy es preciso, en muchos casos, escoger entre ellos dos, sin embargo, con visión de futuro y voluntad política el sistema educativo podría formar los profesores de calidad que el pueblo reclama: Docentes con maestrías en pedagogía y "doctorados" en valores.

"Que la alianza por la educación diga la última palabra".