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Un plano regulador urbano es un instrumento de planificación,
que corresponde a las autoridades municipales elaborar
para regular el desarrollo urbano del territorio comunal,
atendiendo entre otros aspectos lo concerniente a las
áreas verdes y de servicios públicos,
la infraestructura, la viabilidad y el establecimiento
de condiciones para la ocupación del suelo.
Calkiní,
como casi todas las poblaciones contemporáneas,
de varios siglos de existencia, se construyó
de acuerdo con las exigencias de tiempos pasados, por
lo que calles, plazas, uso de tierra, ya no responden
a los requerimientos del modernismo actual de una población
creciente que ha traído como natural consecuencia
la expansión de la mancha urbana. La población
fue creciendo en muchos casos de manera anárquica
y arbitraria, razón por la cual se cuenta con
innumerables calles y callejones angostos, de trazo
sinuoso, no alineadas o sin desembocadura con otras
calles, tendencia que afortunadamente parece haberse
controlado en el trazo de algunos de los nuevos barrios
y fraccionamientos.
Pasando
por el centro de la ciudad sólo se cuenta con
dos calles de trazo recto en toda su extensión,
la calle 20, la principal y su calle paralela, la 22,
paso casi obligados para quienes tienen que transitar
de norte a sur de la ciudad, o viceversa; de oriente
a poniente no existe calle alguna que guarde esas condiciones
La
planta vehicular automotriz y los tricitaxis han crecido
con el ritmo de la población, del Tolok, único
vehiculo de motor de los años cincuenta del siglo
pasado a la fecha hay una gran diferencia, en la actualidad
la falta de estacionamientos suficientes en el centro
de la ciudad y la fluidez de tránsito en ciertas
áreas, como la del mercado municipal, representan
problemáticas que son necesarias resolver.
Es
necesario considerar los espacios para futuras avenidas
que faciliten la comunicación entre sitios ubicados
en dirección norte-sur y oriente-poniente, sin
pasar por el centro de la ciudad, entre éstas,
la prolongación de la Avenida Ah Canul , de la
Glorieta de la Campechana hacia el poniente, para luego
entroncarla con la carretera hacia la población
de Nunkiní, la prolongación de la Avenida
Berstein ( entrada a la ciudad por la maquiladora )
hacia el poniente, para entroncarla con el punto de
unión de la anterior avenida sugerida, considerar
asimismo la construcción de una avenida que nos
una con la población de Tepakán y la prolongación
de las calles paralelas a la vía del ferrocarril,
de tal manera que se contara con un circuito periférico
que evitaría el congestionamiento del centro,
y facilitaría el tránsito en todos los
sentidos.
Regular
el uso del suelo, empieza ya por ser una necesidad,
reubicar talleres que en la actualidad ocupan espacios
de la vía pública, o que no reúnen
las condiciones para laborar en zonas habitacionales;
reubicar el basurero municipal a un lugar más
adecuado, el actual se encuentra ya dentro de la mancha
urbana, entre otras problemáticas y lo planteado
anteriormente, justifican la propuesta de elaborar o
actualizar el Plano Regulador Urbano de la Ciudad de
Calkiní y como resultado del mismo, emprender
acciones de inmediato que no sólo den soluciones
a las problemáticas existentes, sino que además
contemplen el desarrollo armónico del futuro,
que facilite la vida a quienes nos sucederán,
nuestros nietos nos lo agradecerán o, si por
lo contrario, no hacemos nada al respecto, nos lo criticarán
por no haber contado con un poco de visión de
futuro.
Elaborar
el Plano con apoyo de expertos y la opinión de
la ciudadanía, sería lo saludable y esto
no quiere decir que todo lo contemplado en el mismo
tenga que ser realizado, como obra tangible, en un solo
trienio de administración municipal, pero sí
será necesario sentar las bases requeridas, tanto
legales como administrativas, que hagan viable su construcción
en un futuro mediato. |