| Hace
algunos años escuché que una niña
preguntaba a su madre el porqué su hermano tenía
genitales diferentes a los de ella. Su respuesta fue
que en el principio de los tiempos no había tal
diferencia pero que como la mujer se había vuelto
mala Dios la castigó y de un hachazo cortó
sus genitales de tajo y a partir de ahí todas
las mujeres del mundo nacieron con tal pérdida
y agrego yo, con una culpa ancestral.
Aún
hoy en pleno siglo XXI persiste este sentimiento de
culpa religiosa en muchas mujeres que hace se coloquen
existencialmente en un terreno de minusvalía
y renuncia al respeto de sí mismas.
Ya
no importa quién inventó esas fábulas
que durante mucho tiempo marcaron el destino de la mujer,
lo que sí importa es que ella haga uso de su
reflexión, del pensamiento crítico que
posee y deje de hacer labor contra sí misma,
que al tener hijos e hijas no le enseñen a ellos
que se merecen todo, que deben ser servidos hasta en
sus más mínimos deseos y a ellas, que
están ahí para complacer, para atender
a sus hermanos, a su padre, y, al casarse, a su esposo
y a sus hijos.
Esa
es la gran tarea femenina: aprender a amarse a sí
mismas, es vital construir y consolidar profundamente
este aprendizaje, ya que sin amor propio es imposible
realizarse como persona.
Religión,
corrientes de pensamiento de época, han enviado
mensajes denigrantes a la imagen de la mujer, así
han quedado registrados algunos de los que presentamos
una breve muestra:
..."La
mujer es toda malicia, ella cubre al hombre de oprobio
y vergüenza"
Eclesiastés, Cap. LXII: Versículo
14.
"La
naturaleza sólo hace mujeres cuando no puede
hacer hombres"
Aristóteles.
Declaraciones
como éstas, paralelamente acompañadas
de una educación devaluatoria similar, formaron
en la mujer un sentimiento de menor valía y si
se sentía o se creía inferior al hombre,
su autoestima era, lógicamente, baja, pues de
esas fuentes se nutría.
Sin
embargo, en uno y otro campo, en diferentes confines,
surgieron mujeres, que de uno u otro modo comenzaron
a sobresalir, demostrándose a sí mismas
que eran capaces de incursionar en caminos no transitados,
aún, por el alma femenina y se convirtieron en
faros de otras que al fin reconocieron su propio poder
para, como decía Engels, refiriéndose
a las personas, ser las arquitectas de su propio destino.
Cuando
la mujer, como cualquier otra persona, confía
en sí misma, ve la vida como una oportunidad,
sabe y siente que tiene derecho a explorar nuevos caminos,
a dejar el miedo de vivir con plenitud e intensidad
y que si se equivoca o comete errores son parte de su
crecimiento y puede asumirlos con responsabilidad y
sin culpas o remordimientos porque sabe que no es "perfecta"
ni tiene porqué serlo.
La
mujer actual ha asumido, o en otros casos está
en proceso de hacerlo, el autogobierno de su vida, ha
dejado de jugar a la tonta para conservar a la pareja
o para conseguir aceptación, ha cambiado de actitud
en sus relaciones consigo y con los demás y sus
conductas son más naturales, hay armonía
entre lo que dice, hace, siente.
Comienza
a tener nuevas experiencias de vida, y lo que es más
importante, las provoca y está aprendiendo nuevos
desempeños y su autoestima se fortalece y ella
florece.
La
mujer ha tomado en sus manos la decisión de liberarse
de pesos impuestos, de ahogos marginales, ha elegido
romper estructuras, dejar patrones cómodos de
conducta y vale que lo haga. No puede seguir viviendo
conforme las expectativas de otras personas.
Es
grande la empresa iniciada, requiere de mucho tesón,
voluntad, disciplina y una conciencia muy alerta y abierta
a su autoconstrucción como persona.
En
este proceso de autoconstrucción se requiere
de introspección personal para autoanalizarse,
conocerse, motivarse a la adquisición de nuevos
conocimientos y habilidades; para aceptarse con las
fortalezas y debilidades tenidas, para reconocer y aceptar
los sentimientos que afloren en el proceso, para manejarlos
de manera adecuada y así tomar las riendas de
la propia vida, siendo auténtica y congruente
con su pensar, sentir y actuar.
Muchas
mujeres se han atrevido en lo antes descrito y están
viviendo una nueva realidad.
Esperemos
que el número se incremente cada vez más. |