El Corazón de Ah' Canul - 73
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Voces del universo
Gumercindo Tun Ku
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Hace unos días, después de escribir unos textos propios en mi lengua materna, la lengua maya, y que también con anterioridad había terminado de hacer unas traducciones de unos poemas del castellano a la lengua maya, me llevó a hacer tres pequeñas reflexiones.

Primero, me sorprendió mucho el interés supremo de mi amiga poeta Alma Delia Cuevas para dedicarse a hacer antologías poéticas, todas con traducción a las lenguas originarias de México; digo me sorprendió porque no cualquiera toma sobre sus hombres semejante compromiso, una titánica misión literaria de revalorización de las diferencias culturales; sin duda, en el título de su gran proyecto “Ni una lengua más extinta, ni un universo perdido” está más que claro el objetivo.

Ella no se detiene, está cada día más inmersa en este cosmos de la revalorización, del fortalecimiento, de la muestra de la resistencia a través de las palabras. “Se despertó la conciencia de quienes grabaron esas voces de sus padres, de sus abuelos, voces en su memoria de niño que hoy regresan, hoy le hablan en voz alta”.

Segundo, escribir en lenguas originarias no es menos que cualquier otra lengua, sin embargo, esto no se percibe en el mundo real aunque existan leyes indigenistas en nuestro país que pudieran respaldarlo; es de magnitud ver la omisión de enseñar y transmitir la lengua a los descendientes por parte del estado, si bien sucede igual con los mismos hablantes y habitantes de una comunidad originaria o indígena como se les conoce, es por factores diverso como la discriminación y marginación, y por la poca valoración de esa riqueza cultural.

Tercero, por qué tiene más valor la lengua Iberoamericana que la nuestra, si en nuestras tierras, como decía Saramago, desde antes de la llegada de los invasores, tenían sus propios idiomas, existía la literatura a través de su oralidad, las narraciones y los cuentos, aunque no escritos, era una manifestación literaria. Entonces ¿Qué estamos haciendo? Yo creo que debemos sacudir la costra seca del fraile y del soldado, con su cruz y su espada de acero, que después de 500 años siguen haciendo daño. Las lenguas son símbolos de identidad y pertenencia, son los conductos de valores éticos que poco a poco nuevas generaciones han perdido. La esencia de una lengua originaria forma un todo con la tierra y el universo para su supervivencia.

Nos han engañado que somos parte de una inclusión, la mentira más grande que manipula las conciencias. Y que ahora no sucede solo con nuestras lenguas sino que h

a ido invadiendo como hiedra silenciosa las entrañas de la sociedad.

Es tiempo de que se escuchen las voces del universo.