El Corazón de Ah' Canul - 72
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Cuando hablamos de Mateo Reyes, ¿de qué hablamos?
Estela Hernández Sandoval
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Para las nuevas generaciones el nombre de Mateo Reyes los remite a rememorar la escuela primaria establecida en el centro de la ciudad, sin saber que este nombre perteneció a un personaje importante en la historia social del pueblo de Calkiní del siglo XIX.

En las postrimerías de la Edad Moderna (siglo XVIII) y los albores de la Edad Contemporánea (s. XIX) soplan en el mundo vientos de libertad y florecen nuevos ideales que sostenían que el progreso humano podía alcanzarse mediante la educación; es en este tiempo en fecha imprecisa, tal vez 1784, ve la luz primera Mateo Reyes Dorantes, en la república de indios de Calkiní, en ese entonces perteneciente a Yucatán. Este estado incluía lo que hoy son los estados de Campeche y Quintana Roo. Calkiní, lugar de congregación de indios y sede de reducción de poblaciones aledañas, fue un punto importante durante toda la colonia, situado en la medianía del camino carretero entre Mérida y Campeche; era lugar de tránsito de la mercancía llegada a Campeche y transportada a Mérida, por lo que desde el siglo XVI contó con un camino real. Entre los años de 1789 y 1792, en que fue gobernador de Yucatán el capitán Lucas de Gálvez y Montes de Oca, se hizo la reparación, rehabilitación de dicho camino carretero mismo que fue reconstruido sólo hasta Chocholá por el asesinato de que fue víctima Lucas de Gálvez.

El mundo en esta etapa pasa por una serie de convulsiones que matizan la infancia de nuestro personaje. Tiene lugar la Revolución Francesa (1789) que impulsó una transformación profunda que modificó sustancialmente el orden político social que imperaba en ese entonces. Además, estaba muy reciente la independencia de las 13 Colonias (1776-1781) que daría origen a nuestros vecinos del norte, los Estados Unidos. En tanto en España, con la llegada de los borbones al poder, se dan cambios y transformaciones que impulsan en Yucatán ideas modernas e ilustradas de la “policía y el buen gobierno” como fue denominada la política borbónica establecida en la Ordenanza novohispánica de 1786.

En suma, en el mundo se produce el surgimiento de un espíritu nacionalista e independentista; se independiza la Nueva España, al igual que numerosas colonias de España en América.

Forzosamente, la infancia de nuestro personaje se vio matizada por tan importantes eventos y que contribuyeron en su formación.

Se sabe que Mateo Reyes fue un hombre acaudalado, quizá el más rico del Calkiní de la época y que durante toda su vida dio muestras de un gran humanismo que manifestaría a lo largo de su existencia.

Fue presidente municipal en 1825 y 1826; en el primer año de su gestoría ante la presencia de una epidemia de viruela, se da a la tarea de comprar con recursos de su propio peculio la vacuna contra este mal que indudablemente causaría la muerte de todo aquel que se infectara. A la población de escasos recursos se le proporcionó de forma gratuita, mientras que quienes contaban con recursos económicos se les pidió que contribuyeran con un modesto pago por su aplicación.

Don Mateo Reyes Dorantes fue testigo presencial de su miseria ancestral, de su falta de educación y de la explotación en todos sentidos de que eran objeto, víctimas de la implacable codicia de quienes detentaban el poder político o religioso. Él, con su gran sentido humano discordaba con el sistema que proclamaba sus derechos y privilegios sobre las clases desamparadas. Deseoso de brindar luces entre las masas, y convencido de que a través de una escuela para pobres y desvalidos, podía ayudar a aliviar las condiciones que imperaban en ellos, al morir, en 1854, deja $8000 pesos de su fortuna para que se diera educación a los más pobres de Calkiní, que por serlo, a pesar de que existía una escuela parroquial, eran discriminados de la misma.

El albacea fue don Simón Peón, y en 1854 con el nombre de Escuela de Fundación, que se estableció en casas particulares, se comenzó a atender a las clases desvalidas que tanto preocuparan al filántropo de grata memoria. Con los intereses devengados por el monto donado, se pagaba a los maestros.

En 1889, don Rogerio Rodríguez propone que la Escuela de Fundación lleve el nombre de Mateo Reyes. Posteriormente, pasó a ocupar el edificio que fuera anteriormente cuartel sede de los soldados de la Guardia Nacional. Esta planta aún se conserva y es orgullo calkiniense.

Don Mateo Reyes fue precursor de los lemas “escuela para todos” y “que no quede nadie fuera” e hizo realidad los principios de inclusión y equidad.

Sirvan estas letras como un tributo a tan grande benefactor calkiniense.