El Corazón de Ah' Canul - 71
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El desarrollo del pensamiento
Estela Hernández Sandoval
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Derivado de la facilidad que la nueva generación ha encontrado para la búsqueda de información y de sus habilidades desarrolladas en el googlear, así como sus capacidades para copiar y pegar contenidos, adicionado a que con frecuencia la escuela privilegia la entrega de tareas bien presentadas, ilustradas y con buen formato e incluso escritas en computadora, descuidando que en lo investigado se cuente con la presencia de ideas, opiniones y expresiones del estudiantado dimanadas de procesos reflexivos y cooperativos, se ha producido el decremento en el ejercicio del pensar.

Pensar es dominar, con mayor o menor grado de conciencia, las estrategias cognitivas para discurrir, reflexionar, meditar y en su caso aplicar saberes.

En el mundo ideal el desarrollo del pensamiento sería una de las tareas correspondientes, desde el principio hasta el final de la escolarización, mas esto no sucede así, y, si no se cumple con esta función, hay que repensar la escuela y transitar de un lugar donde el profesor es la figura principal de la acción, a la creación de un ambiente donde prime una comunidad de aprendizaje.

Para lograr esto no es totalmente necesario tener y usar la última tecnología del momento, pero sí que tanto profesores como alumnos interaccionen de otro modo, y las notas (evaluaciones) no sean tan sólo para otorgar y obtener calificaciones escolares, a veces alejadas de las competencias para la vida.

Durante muchos años la escuela ha sido un lugar donde los profesores trabajan independientemente, sin que se dé la interdisciplinariedad emanada de proyectos comunes o afines y su monólogo prevalece en el aula. En ocasiones se hace tiempo para el diálogo entre el grupo de alumnos, pero, hablar, hablar, se considera en contra del aprendizaje siendo que la comunicación, guiada hacia un propósito, donde se produzca el intercambio de ideas y pensamientos grupales, enriquece a la persona.

Hay que pensar nuevas maneras de hacer escuela, donde se vea por una actuación diferente y se aprenda a aprender, y, resulta que aprender a pensar es el mejor modo para aprender, pero siempre en comunidad, ayudados y acompañados en sus procesos por el profesor.

Un profesor que funja como guía, como apoyo al logro del aprendizaje esperado, atento a la actuación, al diálogo sostenido entre alumnas y alumnos, moviéndose entre el grupo de estudiantes, planteándoles desafíos, presentándoles cuestiones polémicas y o controversiales, retos y problematizaciones de la vida diaria y a resolver todo ello con estricto apoyo a la diversidad, a la inclusión y a la visibilidad de las diferencias.

El aula, un espacio para que el alumno aprenda a presentar las bases para defender sus argumentos, las evidencias que tiene al respecto y las deducciones realizadas. Capaz de demostrar con ejemplos y prácticas los productos de sus experiencias en el aprendizaje y representarlos en esquemas, mapas y ejecuciones varias.

Así es, a mi entender, como se daría una de las opciones para promover el ejercicio del pensar.