El Corazón de Ah' Canul - 71
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Antecedentes de la Feria Artesanal y Cultural de Calkiní*
Santiago Canto Sosa
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Entrega de premios a escritores y de reconocimientos a calkinienses distinguidos.

Calkiní, 30 de noviembre de 1990. Foto: Autor anónimo.
 

En 1977 se organizaron los Primeros Juegos Florales Nacionales de Calkiní, en los que se convocó a los cultivadores de la palabra escrita a enviar sus trabajos, enalteciendo a nuestra ciudad o al municipio, en verso y en prosa.

En un principio se trazó el plan de una Feria grande, que impulsara el desarrollo de varios aspectos de nuestro municipio. Sin embargo, los festejos sólo duraron tres días, con festivales y la justa literaria.

Fred Berzunza Chacón, con el poema "Calkiní", mereció la Flor Natural, un aliciente económico y el derecho de coronar a la soberana de los Juegos Florales. Eduardo Baeza García, con una Monografía, triunfó en el género prosístico; fue reconocido con un diploma y dinero en efectivo. Ambos, recibieron sus premios en la Velada de Coronación, el 10 de abril, en el teatro de la Sociedad "Aurora". El Jurado Calificador estuvo integrado por Perfecto Baranda Berrón, Xavier Hurtado Oliver y Guillermo González Galera. El Mantenedor fue Adalberto Muñoz Ávila.

En marzo de 1978, los textos fueron publicados en "Prisma del Camino Real", un Cuaderno informativo del Departamento de Difusión Cultural, de la Universidad del Sudeste (de Campeche). Berzunza Chacón, en cuatro largas estrofas evoca el nombre apreciado, "¡Tierra mía de Ah-Canul!", que guarda en sus versos octosílabos la transparencia del amor por la cuna de sus pasos, por el hogar de inolvidable sosiego, en fin, "porque tu nombre es el aire\ que se respira en la tarde\ tranquila, quieta y callada\ y adormecida por gotas\ de la lluvia veraniega".

Una década después, en 1987, el Ayuntamiento creó el Certamen Regional de Poesía y Cuento "Ciudad de Calkiní", que estuvo vigente hasta 1991. A la par de ese evento, se desarrolló un programa de actos culturales, solemnes y recreativos.

En el "arranque" de la contienda literaria, triunfaron Santiago Alfonso Canto Sosa (Poesía, "Los ojos de Ah-Canul) y Miguel Ángel Suárez Caamal (Cuento, "La noche de los osos"). Sus libros fueron presentados el 16 de septiembre del año siguiente.

En noviembre de 1988, subieron a la palestra las figuras de Fred Berzunza Chacón (Poesía, "Imágenes de mi tierra") y Miguel Suárez Caamal, por segunda vez (Cuento, "Cuadrivio de ficciones").

En 1989, Ramón Iván Suárez Caamal hilvanó una serie de conjeturas, tituladas "Posibles imposibles", que validaron su inobjetable conquista al afrontar el reto con el apelativo de "Ulises". La otra categoría fue declarada desierta.

En 1990, la quinceañera Tania Sol Portillo Martínez, estudiante del Colegio de Bachilleres de Bacalar, Quintana Roo, se adjudicó el lugar de honor en Poesía, con "Ante el amor", volumen de versos firmado con el sobrenombre de "Dido". A pesar de su corta edad, expresa: "Una mujer\ es una estatua\ poseída por el tiempo.\ Una mujer\ lleva el mar\ tan azul\ como los ojos de un secreto\ a su piel\ que acarician estas olas." A Daniel Cantarell Alejandro, de Ciudad del Carmen, le correspondió el de Cuento, con "Recuento de fantasías", amparado con el seudónimo de "Alejandro Huitzil".

Cabe señalar que en esa ocasión se otorgaron dos menciones honoríficas; una, a Luis Alfredo Canul Tun, en lírica, por "Halim y Ceiba"; y la otra, a Ramón Tun Cab, en narrativa, por la calidad de sus "Imágenes de Chunchakah".

Y, en 1991, la gloria iluminó a Citlalli Chargoy Loustaunou, nacida 13 años antes en Texcoco, pero residente en Bacalar. Ella justifica el trayecto de su incipiente carrera, al afirmar, ante una piedra, que "Ahora que la tengo en mis manos,\ la he roto en sol y la luna\ y me abro el pecho\ para que este corazón se desvanezca\ y mis sentimientos\ corten\ y hagan que este cuerpo\ camine al infinito."

En la otra modalidad, Miguel Suárez Caamal logró de nuevo vencer a sus rivales y "Rosario y la lluvia" alcanzaron la dimensión deseada por el autor de "El tío Justo".

 

*El texto forma parte de mi libro en preparación “Feria Artesanal y Cultural de Calkiní”.