El Corazón de Ah' Canul - 70
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Un ejemplo de corrupción
Carlos F. Suárez Arcila
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En el año de 1979, el ingeniero Eugenio Echeverría Castellot se hizo cargo de la gubernatura del estado de Campeche, y con el propósito de ir mermando la influencia política de un exgobernador de la entidad, entre algunas estrategias se creó el programa CREDIPAC, mediante el cual se otorgarían cantidades en efectivo, o insumos para crear o apoyar empresas productivas.

Nuestras autoridades educativas estatales, con el fin de apoyar la política del gobernador, instruyeron a los directores de las escuelas secundarias agropecuarias e industriales, para que participáramos en ese programa, y aunque nuestro plantel no ocupaba de dichos recursos para producir, pues cada unidad de la cooperativa de producción contaba con dinero propio, accedimos a participar en el programa estatal.

Varias personas solicitaron recursos; pero lo interpretaron como un apoyo que había que aprovechar, sobre todo por lo que se comentaba de su verdadero propósito, y que ultimadamente no sería devuelto.

Tan pronto se cumplió el proceso productivo en que habíamos invertido el recurso, procedí a devolverlo a la Tesorería del Gobierno del Estado, donde me extendieron dos recibos oficiales foliados por las cantidades de $30, 000.00 y de $20, 000.00, respectivamente; los cuales procedí a guardar en el expediente respectivo.

Pasó el tiempo, llegó el año de 1985, y tomó posesión de la gubernatura el Sr. Abelardo Carrillo Zavala, y por lo que se comentó el nuevo gobernante había recibido como parte de recursos económicos del gobierno anterior, el monto total de adeudos del CREDIPAC, que ascendían a una cantidad considerable, por lo cual el nuevo régimen se dio a la tarea de buscar los medios para hacer efectivos los adeudos pendientes.

Cierto día llegó a visitarme a la escuela el Profr. Fidel Canto Carrillo, y me informó que tenía la penosa encomienda de ir a cobrar un adeudo de $20, 000.00 que nuestro plantel tenía por no haber pagado el crédito que nos otorgara CREDIPAC, y que era necesaria la devolución de la mencionada cantidad.

Le aclaré al citado maestro que nuestro adeudo no había sido por $20, 000.00, sino por $50, 000.00, y que dicha cantidad había sido pagada como le podía demostrar con los recibos oficiales, que le mostraba. Esto nos llevó a platicar sobre la idea que se tuvo del fin político de los créditos y que no serían devueltos, por lo que quien recibió el dinero en la tesorería sólo abonó $30, 000.00 de nuestra cuenta y sustrajo los $20, 000.00, faltantes.

Le entregué copias de los recibos y se fue convencido de que la mala fe no sólo estuvo en los ciudadanos que no pagaron, sino también en algunos funcionarios que se embolsaron grandes cantidades.