El Corazón de Ah' Canul - 70
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Por más que le pienso...Coronavirus o Covid 19
Gaspar Ariel Herrera Farfán
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Qué es, quien es, de dónde vino, quien lo trajo, fue creado, es alguna maldición, tiene algo que ver con Sodoma y Gomorra, ¿acaso pudiera ser el peor infierno de Dante, o la magnífica interpretación al fin de un Cuadro de Dalí?, bueno, mientras son peras o son manzanas este virus invencible que tiene corona y que se ha convertido en una ES-COVID 19, que ha barrido con todo aquello que se le ponga enfrente ya que se define ahora, como una infección causada  por un coronavirus mutante que dejó al descubierto que a pesar de la ciencia, de la NASA, y de los émulos de NOSTRADAMUS, disfrazados de sabias pero ignorantes autoridades, así como la serena frialdad de rusos y alemanes, que nada han podido hacer contra él y sí en cambio, ¡como un Guasón itinerante, ha movido los cinco continentes como un capítulo anexo del terrible Príncipe Maquiavelo!

Pomposamente se le ha bautizado como síndrome respiratorio agudo severo Coronavirus-2 y sus formas de contagio han sido las que han mantenido en jaque al sector salud, ya que jamás se dieron unificación de criterios ni asociaciones colegiadas de ideas para hacer un verdadero Plan Nacional para enfrentar a tan difícil enemigo, pues mientras unos se ocupaban de asustar a la población dejando entrever que se acercaba el fin del mundo y que se arrepintieran de sus pecados, otros lo convirtieron en una competencia teniendo como autódromo a toda la geografía nacional, en donde en cada espacio público y visible, ¿qué creen?, ¡adivinaron!, pusieron tantos semáforos que se convirtió esto en el centro de las reuniones mañaneras de trasnochados y desvelados, tan solo para saber quien llevaba la delantera en contagiados y fallecidos, porque hasta después de muchos muertos, se empezaron a utilizar las dichosas pruebas para ubicar a los portadores de tan maligno y mortal virus, como una justificación de millonarios gastos de ardua investigación. ¡Patrañas que los tiempos políticos vinieron a desnudar!

El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud declaró como una emergencia de salud pública a la pandemia de enfermedad por SARSCoV2, a nivel internacional, emitiendo una serie de recomendaciones para su control, en razón de su capacidad de contagio a la población en general, y ya de ahí, con la espada desenvainada, inician las cuarentenas, en especial en los cuarentones y las cuarentonas, que habían hecho de los soñados excesos sus modus vivendis; y sin tener estrategias de batalla, se fueron dando los contagios al por mayor, y peor aún, los soldados acuartelados fueron cayendo y se dio un inusitado revuelo de campanas acompañadas en esta modernidad con el ulular de las sirenas de las ambulancias que empezaron a romper la tranquilidad del milagro de unas veinticuatro horas, otrora apacibles, y convertidas ahora en el peor recorrido, cual monte calvario, al irse enterando de las múltiples cruces que quedan en los caminos, con los nombres de familiares, de amigos, y de gente que aún desconocidos, son miembros de esa sociedad de convivencia, y que con ello, tan solo van indicando que todos se exponen a todo, y que las balas del contagio pueden pegar en cualquier cuerpo, y pasar con ello a ser tan solo un frío dato estadístico de contagiado, entubado y fallecido.

Hombres y mujeres de bata blanca, emularon en su inmenso valor al hombre de blanco que llevaba esperanza al mundo sobre unos huaraches desgastados, pero ellos lo hicieron poniéndose al frente del enemigo desconocido dejando muchos de ellos, en pago a su osadía, su propia existencia por no tener implementos de protección, equipamiento especializado y todos los conocimientos y protocolos que jamás conocieron las autoridades, quienes tampoco buscaron para generar armaduras seguras para quienes estuvieron siempre al frente de las batallas, a diferencia de quienes detrás de unas “guardaderas” jamás supieron ni han sabido “qué hacer”, “cómo hacer”, o “porqué hacer”, repitiendo siempre el mismo discurso justificante de: “la gente es la culpable de su propio contagio” pues no se juega con el CORONAVIRUS o COVID19. EL HOMBRE ES HOMBRE, EL MUNDO ES MUNDO, Y EL TIEMPO, SIGUE ESCRIBIENDO LA MISMA HISTORIA DE TODOS LOS TIEMPOS.