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La
vejez ha sido hasta ahora sinónimo de enfermedad
e invalidez; la diabetes, obesidad, artritis, hipertensión,
cardiopatías, Alzheimer y cáncer, son
algunas de las plagas del adulto mayor.
La
longevidad de las especies fue estudiada por Buffon,
quien registró períodos seis veces mayor
al de crecimiento, es decir, un perro que tarda dos
años en crecer, vive aproximadamente doce años.
El hombre tarda más de 20 años en desarrollarse,
por lo tanto debería vivir hasta los 140 años,
sin embargo el promedio de vida actual es poco más
de la mitad.
Entre
las causas de la poca longevidad de nuestra especie
están las genéticas (30%) y las ambientales
(70%).
Las
teorías sobre las causas del envejecimiento se
encuentran relacionadas entre sí. El desequilibrio
entre la acción y la capacidad del organismo
de neutralizar los radicales libres, compuestos inestables
que producen daño celular, específicamente
a su material genético, traen como consecuencia
replicación anómala que se traduce en
enfermedades crónico degenerativas y en cáncer.
Los
telómeros se localizan en las porciones terminales
de los cromosomas y es donde reside la capacidad de
replicación celular, la cual es afectada no sólo
por los radicales libres sino también por factores
externos (tóxicos, radiación) produciéndose
células envejecidas con defectos cromosómicos
que son destruidas por apoptosis, un mecanismo de autodestrucción
que tiene como objetivo disminuir el riesgo de cáncer
y la aparición de enfermedades crónico-degenerativas.
La
medicina antienvejecimiento se inició en los
Estados Unidos hace apenas 10 años, es multidisciplinaria
y tiene como objetivo evitar los procesos y enfermedades
asociados a la vejez. El programa puede iniciarse después
de los 35 años, mediante un diagnóstico
individualizado, detectando los factores que influyen
en la longevidad y calidad de vida, en especial, en
aquellos pacientes cuya edad biológica es mayor
a la cronológica. Es diferente para cada persona
y también difiere en cada órgano y sistema.
Este diagnóstico se basa en una historia clínica
especializada, evaluaciones físicas y estudios
de laboratorio y gabinetes sofisticados.
Las
medidas preventivas y terapéuticas incluyen un
cambio en el estilo de vida, utilizando medidas dietéticas,
haciendo énfasis en alimentos con alto contenido
de antioxidantes, suplementos vitamínicos, minerales,
oligoelementos, proteínas ricas en aminoácidos
esenciales y alimentos que contengan grasa poliinsaturadas,
ricas en omega 3 y 6. Los programas de actividad física
son personalizados, basados en la capacidad actual del
paciente y en sus preferencias deportivas, incluyendo
actividades aeróbicas, anaeróbicas y de
elasticidad como parte importante del programa.
Las
medidas terapéuticas se basan en los resultados
de los estudios practicados, la disminución de
la producción hormonal se maneja con los secretagogos,
precursores de la hormona del crecimiento (HG) y la
melatonina, producida por la glándula pineal,
mejora la calidad del sueño, la respuesta inmunológica
y la regeneración tisular, incrementando la producción
de HG y de DHE.
La
dehidroepiandrosterona (DHE) producida normalmente por
las glándulas suprarrenales es precursora de
la testosterona y los estrógenos, sin embargo
su uso es aún controversial.
La
terapia celular, iniciada en Suiza usando la inoculación
de células obtenidas de diferentes órganos
de fetos de ovejas, colonizan y revitalizan dichos órganos
deteriorados en el paciente.
La
ozonoterapia en cámara hipérbica, es utilizada
en atletas de élite para incrementar su rendimiento,
tiene su aplicación en los procesos de revitalización
celular.
Este
siglo será testigo de un salto evolutivo en nuestra
civilización, de ser "tipo 0" con uso
de combustibles fósiles y tecnologías
rudimentarias a "tipo 1" con capacidad de
utilizar todos los recursos del planeta sin producir
contaminantes. La ingeniería genética
podrá controlar la aparición de los padecimientos
detectados en el genoma humano y las alteraciones del
telómero podrán ser evitadas.
Podemos
concluir que un estilo de vida sano, con una ingesta
de nutrientes de alta calidad y bajo en calorías,
eliminación de tóxicos (químicos,
tabaco, etc.), actividad física moderada y medidas
que permitan a los procesos regenerativos naturales
del organismo como el yoga y la meditación pueden
dar al adulto mayor de nuestro tiempo una mayor longevidad
y obtener una mejor calidad de vida.
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