Ayer
mi rosal un botón tenía
que hoy se ha abierto y hecho hermosa flor
y que esperando al polen fecundador
será bella reina durante un día.
Y
nos brindará fugaz alegría
porque mañana perderá su esplendor,
entonces veremos con mucho dolor
la flor marchita, pesar y alegría.
Deberá
marchitarse hasta el bien morir
y así la semilla podrá ya salir
que pronto llegará a ser nuevo rosal.
Sí,
la muerte no finaliza el vivir,
son sólo etapas del mismo devenir
que convergen al amor universal.