El Corazón de Ah' Canul - 69
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Un trovador provinciano
Andrés Jesús González Kantún
Portada - 69
 

Bernardo Moisés Ancona.

Foto: proporcionada por Andrés J. González Kantún
 
 

Por una pequeña retribución económica, en la Edad Media, los juglares se encargaban de llevar a los sitios más lejanos unos cantos o poesía épica que recitaban en los lugares públicos o palaciegos para dar a conocer las peripecias o hazañas de personajes que por circunstancias adversas de la vida se habían alejado de la familia o de los amigos. Una labor nobilísima de periodista. 
                                                                   
En las fiestas pasadas de la Colonia de Fátima se recuerda la participación de uno de estos trovadores a semejanza de los europeos, se llamaba Bernardo Moisés Ancona.  Llegaba a la feria con una guitarra y un manojo de hojas impresas. Soltaba al aire, con una voz estentórea y trastrabillante un corrido que narraba alguna historia sobre personajes, contingencias ambientales o hechos trágicos locales que aún dormitan en la memoria de los románticos del ayer tales como: el ciclón Janet cuyo paso destruyó parte de Chetumal, el incendio de la morada de la Virgen de Fátima o la triste muerte del Torero vampiro, Rosendo Álvarez, ocurrido en los ruedos folclóricos deTepakán.

Después de la demostración de su arte de cantautor ambulante, los textos escritos desaparecían en un santiamén en manos de los amantes de la curiosidad o lectura.