El Corazón de Ah' Canul - 69
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En la primera quincena de agosto del 2020, arreció el pánico en Calkiní por causa del Covid 19 que se llevó en cadena muchas vidas a pesar de la prudencia de la ciudadanía por mantener las recomendaciones preventivas de las autoridades correspondientes. En el momento en que se escriben estas líneas, la calma se ha asentado en la ciudad, pero las precauciones de la sociedad no han disminuido y se percibe mayor responsabilidad en la gente. El aprendizaje para anular los efectos nocivos de ese virus, descrito como una diminuta partícula: un trozo de material genético envuelto en una cajita de proteínas, no ha sido en vano. Campeche ha sido el primer estado en estrenar el semáforo amarillo.

Sin embargo, la sociedad no se confía y sus hábitos precautorios se han redoblado, el peligro de la pandemia ha calado tan hondo en el ánimo de la gente que ya sabe lo que tiene qué hacer, y esa actitud superlativa de defensa es buena porque evitará el rebrote en el futuro.

La normalidad y esperanza están cifradas en la vacuna como antídoto, y está cerca su presencia, sólo se espera cumplir con ciertas formalidades para lanzarse al mundo, es posible que el primer trimestre del próximo año ya pueda aplicarse.

Lecciones que ha dejado la pandemia.
1) Prepararse para lo desconocido y saber que este tipo de eventos no serán los últimos. La primera epidemia que asoló el camino Real fue la viruela en marzo de 1915.
2) Cambiar costumbres. Las recomendaciones de salud deben practicarse con escrupulosidad y tener cuidado con los animales pues son transmisores de estas infecciones, como lo fue este virus.
3) Cuidar el ambiente. Sin hábitats naturales los animales se acercan y se vuelven un peligro. En esta contingencia mundial, la salud de la tierra mejoró por obvias razones, una de ellas, el freno de la movilidad vehicular.
4) Propagar la cultura científica de la población, esenciales para el progreso y la sobrevivencia de las naciones.
Esa cauda de emociones desgastantes y perjudiciales para la salud se avizora su descanso temporal, ojalá sea por muchísimos años, aunque en el transcurso de la vida estén presentes en el ser humano, empero no colectivamente.