El Corazón de Ah' Canul - 65
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Un relleno sanitario que nunca funcionó
Andrés Jesús González Kantún
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Durante el gobierno municipal de Víctor Hugo Baltazar Rodríguez (2013-2015) se decidió eliminar el basurero al aire libre por tremendamente insalubre e inadecuado y se optó por la creación de un relleno sanitario en un lugar adecuado, pero se cambió por situaciones de intereses de grupo. Una magnífica idea para atemperar ese problema del proceso de los desechos para neutralizar sus efectos nocivos a través de una tecnología ambiciosa en bien del municipio. Un vertedero que le daría eficiencia en el manejo de toda clase de residuos sólidos o de otra índole, incluso, una oportunidad para generar fuentes de trabajo.

Se capacitó a los encargados en las distintas tareas para su manejo más nunca encarriló como debiera de ser. Los impedimentos no faltaron, tal vez la mala administración económica o la incompetencia laboral, y en consecuencia ese relleno sanitario se derrumbó como hasta hoy, y no se escucha ninguna pizca de parloteo sobre su disfuncionalidad o su rescate.

Un relleno sanitario es fundamental para la conservación de la salud, indispensable para la sociedad; los tiempos actuales requieren de este medio de salvaguarda sanitaria, pero se necesita gente capacitada y talento municipal para mantener su existencia.

Ese pseudovertedero municipal se ha convertido en un tiradero de basura  común —como lo fue el anterior— en donde se vierten residuos patológicos, llantas, ataúdes, residuos letales de origen (domiciliarios, industriales, hospitalarios o de construcción) que al mezclarse pueden convertirse en sustancias potencialmente  peligrosas que con tan solo imaginarlo conmocionan los sentidos de cualquier persona por las causas que pudieran provocar en la salud, ¿y el manto freático se conservará en óptimas condiciones?

Las autoridades actuales deben abordar con decisión este problema y darle prontamente la solución requerida, acudiendo a las instancias correspondientes (la SEMARNAT) para apoyarse en obtener asesoría o recursos económicos, que ha sido siempre un pretexto tan gastado para evadir responsabilidades en el cumplimiento obligatorio de una obra de primer orden para mantener la salud del ciudadano.