El Corazón de Ah' Canul - 64
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E D I T O R I A L
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Han iniciado los gremios de octubre en la tierra original, Calkiní. Pese al tiempo que todo amaña o refunde al olvido, esta tradición ancestral aún subsiste en contra de viento y marea, recubierta con esa galanura y espiritualidad que envuelve los sentidos. Nació al son de ese sincretismo amoroso de dos culturas fraguadas en el crisol de la vida, aproximadamente hace 477 años. Una tradición venida del viejo continente y encamada en esta tierra nueva de adopciones extranjeras en perjuicio, según el cristal con que se mire, de las creencias propias. Un intercambio crucial en la cultura, fauna y flora, destacándose más regalos de los abuelos blancos que de los nuestros.

Ese dinero indispensable para movilizar esa celebración emblemática se extrae del sombrero del mago de Oz de la ciudad esmeralda, y se esparce en todos las celebraciones litúrgicas y paganas. Una fiesta de corazones nobles, grandes y menudos que no dejan de participar en cualquier acto en que se requiera su presencia; una competencia entre barrios y asociaciones para demostrar la querencia que se le tiene a ese solarcito que les suministra abrigo mientras resplandece en ellos ese hálito de vida inolvidable. Una gloria tradicional de banderolas, estandartes, música, aleteo de papel de china arriba y abajo, viandas, bebidas, pólvora, ruidos ensordecedores, animalitos ígneos resoplando entre el jardín del cerro y globos surcando el firmamento nocturno en giros concéntricos. Una fuente de entretenimiento mundano y religioso.

Lo que se quiere con amor no se olvida nunca, esas raíces ancladas en el corazón artesanal del pueblo calkiniense, se busca, se presume, se canta y se sacrifica el alma para mantenerla siempre viva. Gremios de octubre celebrados con amor, dignificando al sacrificado Cristo de la Misericordia.