El Corazón de Ah' Canul - 63
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Hacer para ser...o ser para complacer
Gaspar Herrera Farfán
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En un añejo pensamiento se establecen las directrices marcadas por el proceso existencial, pero definidas tan solo por el hombre. “Recuerda hombre, que en lo bueno o en lo malo, nada se podrá hacer de ti...sin ti”. Capacidades, incapacidades, discapacidades; letras frías que de manera arbitraria forman palabras que cada cual en su libertad de pensamiento le pone el concepto que sirva a sus intereses, pero que en el enfrentamiento con la honestidad, pocos son capaces de desentrañar y defender en su real significado y en su enorme significancia.

La construcción sólida y segura requiere de elementos precisos y exactos que inician con el saber y terminan con el saber. ¿Cómo así?, ¡Pues fácil!, ¡Quien no sabe lo que es, lo que tiene, lo que quiere y lo que puede, simplemente no tiene rumbo ni definición!; Nada es producto de la casualidad y todo está marcado por las causas y los efectos, por la toma de decisiones y los resultados, por la aceptación o la negación, en fin, un sin fin.

Hay que hacer para ser y no ser para complacer, y eso no es fácil ni difícil, sino todo lo contrario, como dijera la Chimoltrufia, todo está en ordenar en ti, lo tuyo, estar preparado para aceptar o negarte sin un “tal vez”, pues cada decisión tomada será crucial para construir o destruir. ¡SÍ o NO CON DETERMINACIÓN!; lo más difícil es el “no”, pero cuando se acepta que lo más valioso del universo es uno, está en uno, para ese uno, entonces solo es cuestión de decirlo con firmeza, en los momentos que se tenga que decir. No se es circo de alguien, cuando ese alguien no estará para siempre contigo o junto a ti. Por ello hay que aprender a ser asertivo y empático, entender las necesidades de los otros, pero no ponerlas delante de las tuyas; aprender a dar respuestas congruentes que no lesionen ni lastimen. Hay que pensar y analizar antes de dar una respuesta, o sea, proyectar todo en ti y encontrar lo positivo y lo negativo, los beneficios y las consecuencias y así tener la certidumbre de una respuesta firme y segura. Hay que utilizar los tiempos y los momentos y no dar largas y titubeos que solo reflejan inseguridad. Algo imprescindible es aprender a establecer las propias prioridades, pues ello será benéfico a la hora de construir los satisfactores; Nadie está por encima de nadie, pero tú, siempre debes estar contigo; jamás hay que olvidar que todo se debe manejar con tiempos y lo primero siempre será el saber establecer límites sin excusas o justificaciones, ni tampoco con sacrificios que impliquen el dejar de hacer para ti, por dar todo a otros. ¡Comprometerse cuando se tome una decisión!, porque todo ello aumentará tu autoestima, te dará seguridad, te convertirá en alguien de hábitos, y con el reconocimiento de que el querer complacer a la gente no es el camino correcto por carecer de rumbo definido, aparte de que es un desgaste que a la larga te ahogara en tus propias acciones. Entonces, primero lo primero y adelante ese dicho latino que dice “NOSCE TE IPSUM” (¡CONÓCETE A TI MISMO!), para HACER PARA SER Y NO SER PARA COMPLACER.