El Corazón de Ah' Canul - 63
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30 años del periódico "Tribuna" de Campeche, en Calkiní
Santiago Canto Sosa
Portada - 63
 

Foto: Detalle de la portada del suplemento dominical

del periódico "Tribuna" de Campeche (19/12/2004)

 

El 11 de junio de 2005, el periódico “Tribuna” de Campeche cumpliría 30 años, por lo que su corresponsal en Calkiní me invitó a opinar del paso de ese rotativo por nuestra ciudad. Mi texto es el siguiente:

A tres décadas del comienzo de una empresa periodística, se puede señalar que las noticias llegan y salen de Calkiní con brevedad. Los sucesos de la vida nacional y local son leídos en páginas electrónicas, con un ahorro sorprendente de tiempo, espacio y dinero; es la magia de Internet, de la que cuenta un 10% de la población.

Antes, los acontecimientos viajaban en autobús, recorriendo comunidades del Camino Real, luego de pasar por el poblado de Castamay. Después, la nueva carretera acortó la distancia y el “diario” empezó a entrar con más frecuencia y ejemplares en hogares calkinienses.

Los periódicos –yucatecos- eran pregonados por Vidal Ortiz y Faustino Cuevas. Carlos Escobar Centurión y Gilberto Maas Sosa vocearon las primeras hojas del rotativo campechano que se metió en ojos y oídos de la gente.

La novedad se volvió costumbre; en las columnas de sociales, deportes, del mundo o del interior del estado de Campeche, hombres de opinión reflejan sus palabras en discursos del tercer milenio.

Cuarenta páginas de papel o cibernéticas modernizan el formato. Hasta el ciudadano analfabeta revisa las secciones en busca de la nota roja, de la fotografía del difunto o de la novia raptada.

Expediente, epigramas, reportes de localidades, reseñas del pasado mediato e inmediato, caricaturas, publicidad, curiosidades, y gráficas del entorno universal, multiplican una labor de treinta años.

El tabloide dominical alienta la investigación histórica, la anécdota, los detalles literarios, los presentes de cada pueblo como el nuestro que nació hace más de cinco siglos.

“Tribuna” es un periódico que maduró hace años, pero al que le falta color en el rostro. Su presencia en Calkiní es obligada. El lector lo busca, lo quiere, lo palpa, lo recorta, lo saborea; aunque a veces le odia, y lo utiliza en otros menesteres.

Quién no pedirá al vendedor en Kilakán, en La Japonesa, en el parque “Hidalgo”, en el mercado, frente a la tienda del ISSSTE (a Diego Criollo), o en la parada de autobuses, los pliegos míticos de “Tribuna”. Quién que no sea autor intelectual o material de espectáculos no anda ansioso por los alrededores persiguiendo una copia en días especiales.

Notas que pasan por escuelas, campos deportivos, calles, viviendas, o bajo el brazo de un cronista de la realidad. Ese olor a tinta negra, ese grito acercándose nos llama a enterarnos de los futuros de ayer o de la historia de mañana…

Tal vez la edición impresa sea vencida por la electrónica, pero siempre habrá quien prefiera una versión del “Diario independiente al servicio de la provincia”.