El Corazón de Ah' Canul - 62
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El templo parroquial de San Luis Obispo y otros templos del estado
conservan obras de arte que es necesario proteger
Carlos A. Fernández Canul
Portada - 62
 

Foto: Carlos Fernández Canul

 

El templo de San Luis Obispo de Calkiní, así como numerosos edificios de la capital y otros lugares del estado, cuentan con edificios que contienen numerosas obras de arte que son admiración de los visitantes; es necesario cuidarlos ya que son considerados un verdadero patrimonio cultural de la entidad. Se deben implementar proyectos para protegerlos en caso de cualquier contingencia como sucedió el pasado 15 de abril del presente año con la Catedral de Notre Dame en París, aunque los nuestros no son tan famosos, pero si serían una gran pérdida ya que forman parte de la historia y son testimonio del acontecer de la vida de los habitantes de cada lugar.

La construcción del templo de San Luis Obispo, como se sabe, inició en 1561 y se concluyó el 29 de julio de 1861; cuenta con un hermoso retablo tallado en madera de cedro, muy bello con columnas cornisas y demás elementos pintados de color rojo, negro y orillas de oro. Destacan imágenes de los apóstoles y otras de gran valor; se cree que fueron traídas cuando se inauguró el templo, considerado uno de los más grandes de la península de Yucatán; éste (junto con el ex convento), sus altares, muebles y atrio, fueron declarados Monumento Nacional, en abril de 1952.

Cuenta con una preciosa imagen del venerado Cristo de la Misericordia que llegó a estas tierras en 1585, así como un bello “Altar de la Purísima Concepción” tallado en madera (actualmente se le amarró con alambres, porque presenta desprendimiento de la pared). Se cuenta con un “Púlpito” tallado en madera y piedra. En su interior, el templo cuenta con “hermosos nichos”, donde se resguardan imágenes antiguas (algunas ya no existen, como la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, la Última Cena le faltan 6 apóstoles).

 

Foto: Carlos Fernández Canul

 

En la Capilla del Santísimo había un hermoso “Mural” que servía de fondo, el cual fue brutalmente borrado en 1992 por un ex párroco. Cuenta con una colección de cuadros al óleo (15) de la vida de Jesús, pintados por el artista Sergio Cuevas Avilés (los cuales fueron donados al templo). Existían libros y catecismos antiguos, y otros que han desaparecido (es importante levantar un Inventario de todo lo que contiene este templo).

Doña Consuelo Gutiérrez dijo que cuando llegaron las fuerzas de Salvador Alvarado y Argumedo, en el centro del templo encendían sus fogatas y cocinaban los soldados, quien sabe qué más barbaridades hicieron…

Así como Calkiní tiene lo suyo, al igual los templos de todo el estado cuentan con verdaderas joyas de arte que es necesario preservar para las futuras generaciones, así como de conservar estos inmuebles que al paso de los años presentan ciertos deterioros y que, lamentablemente, las autoridades estatales (INAH), municipales, eclesiásticas, hacen caso omiso para su restauración…

 
 


Foto: Carlos Fernández Canul