El Corazón de Ah' Canul - 61
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Una nación en riesgo
Estela Hernández Sandoval
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Los mexicanos estamos siendo testigos de una serie de eventos, desde mi óptica personal, equívocos, a los cuales forzosamente, luego, se emiten componendas: la no autonomía universitaria, el exigir se pida perdón a quienes dominaron a nuestros antepasados por la fuerza de las armas, el poder y la religión, y, ahora, el referente a la derogación de la “mal llamada reforma educativa”, como la califican los lópezobradoristas.

Hemos escuchado discursos argumentativos del porqué de la necesidad de que de la reforma educativa peñista “no quede ni una coma”.

Se afirma que generar personas útiles al mercado, no beneficia a sus comunidades, que “la educación es la base de un desarrollo nacional integral e incluyente”, que por esto  se ejecutarán acciones con las cuales el Estado garantice a niños y jóvenes una escuela pública incluyente, equitativa, de calidad y totalmente  definida por niveles de excelencia y así se proponen reformas al Artículo 3º. Constitucional y sus leyes regulatorias ya que el principio de constitucionalidad establece que  cualquier ley o normativa que se emita debe derivarse directamente de la Constitución.

Hasta aquí, todo marchaba con los naturales estira y afloja con los opositores políticos y con la CNTE.

Sin embargo, el 16 del presente mes de abril, de golpe y porrazo, lo anterior pasa a segundo término, y, nos sorprende un memorándum emitido por López Obrador, Presidente Constitucional de México, en el que instruye a los titulares de la SEGOB, SEP, Y SHCP, incumplir el Artículo 3º. Constitucional para frenar, a la de ya, la reforma educativa peñista.

Tal documento es, a todas luces un error, una salida de tono, está redactado con matices políticos y así lo afirma en la defensa que hoy, 17 de abril, hace él del mismo: “yo hice un compromiso de que iba a cancelar la reforma educativa y hoy estoy cumpliendo ese compromiso”.

La decisión unilateral tomada y asentada en el memorándum, según los expertos, jurídicamente es insostenible, ya que no se apoya en ningún marco jurídico e incumple el juramento hecho en su toma de posesión de “guardar y hacer guardar la Constitución (Art. 128º.) pese a que López Obrador afirma que él como Jefe de Estado, puede unilateralmente tomar decisiones constitucionales y estar dentro de un marco legal.

Desde el período gubernamental de Lázaro Cárdenas, se estipula en la Constitución que ningún Presidente por sí solo puede erigirse en poder constituyente y AMLO, está rompiendo el equilibrio de poderes.

Eligió una solución que no es, y que, en cambio, pone en riesgo a la nación, poniéndola en lo que los juristas llaman “estado de excepción”.

Del memorándum se pueden extraer, entre líneas, los siguientes mensajes:

-La educación de nuestro pueblo está secuestrada.
-La CNTE, que busca mantener sus intereses corruptos, ya doblegó al Presidente.
-AMLO manifiesta desesperación y siente fracaso de su capacidad política para negociar y sacar un dictamen que con calma hubiera obtenido al poseer la mayoría en la Cámara de Diputados.
-Él, que a diario pregona su combate total y frontal a la corrupción, ha sido envuelto en ella.

No son válidos los argumentos expresados como fundamento para realizar las acciones últimas las cuales remarca a cada momento y en cuanto tiene oportunidad: “se dañó mucho la imagen del magisterio” o el más reciente: “la finalidad del memorándum era promover el debate, lo cual se está logrando; y otro más: “quise que se conociera con mucha claridad nuestra posición”.

¿Cómo se llama su juego?

Pueblo de México, hoy, el pretexto para una actuación anticonstitucional y dictatorial es la reforma peñista y muchos celebran tal acción porque obtienen un beneficio, mañana el motivo podría ser otro, anticonstitucional también y será celebrado, hasta que, finalmente, nos pase lo que a la rana hervida de la fábula y no nos demos cuenta que transitamos de un estado democrático a uno dictatorial.