El Corazón de Ah' Canul - 61
Inicio
La indumentaria de Joaquín Lanz
Santiago Canto Sosa
Portada - 61
 


Portada del libro "La Indumentaria

en Campeche a través del Tiempo"

 

En el año 2003, el Instituto de Cultura de Campeche publicó “La Indumentaria en Campeche a través del Tiempo” de Joaquín Lanz Paullada. A petición de un amigo mío, escribí un texto para que éste participara en la presentación del libro cuya portada tiene una pintura de Federico Waldeck. En dos cuartillas, incompletas en este espacio, hice comentarios acerca de la obra:

En las primeras páginas del libro “El Libertador”, fechado en marzo de 1987, Joaquín Lanz Paullada mostró marcado interés por dar al lector y al aficionado a la dramaturgia, referencias primordiales de la indumentaria utilizada en el período comprendido entre 1777 y 1825, en gran parte de la Nueva España.

Con la edición del volumen “La indumentaria en Campeche a través del tiempo”, Joaquín reafirma su investidura como prócer del arte, investigador infatigable. Al detenerse en el molde, toma el dato preciso y retoma el andar entre crónicas, reseñas y estudios de Clancy, de Landa, Piña Chan, y de otros autores importantes, además de innumerables fuentes orales.

Joaquín da una “idea de cómo, porqué y para qué (...) ha sido y se ha utilizado la indumentaria del ser humano en Campeche”, como lo comenta en la introducción-agradecimiento del catálogo presentado.

En cinco capítulos, esclarece el devenir del vestuario y diversos objetos que lo conforman. Hace una descripción de cada estilo, en cada estrato social, y la acompaña con dibujos realizados por profesionales. Evoca el mito de la creación del universo, con el nacimiento del agua, semillas y seres vivos. El Génesis y el Popol Vuh se mezclaron en el recubrimiento de la humanidad, con celajes y mantos de los dioses.        
En los apartados se desentrañan distintos motivos y necesidades en la utilización de fibras naturales o sintéticas. El contenido acucioso del volumen devela, paso a paso, los atuendos elaborados por religiosos, militares y diversas jerarquizaciones en la sociedad. Guerreros, alumnos de colegio, esclavos, mujeres de crianza, artesanos, y una variedad de trazas de habitantes de nuestros pueblos, son revestidos en 170 páginas plasmadas con seriedad, pero con sencillo lenguaje.

Proyectos de ayer y hoy, de conquistadores y conquistados, de aluxes semidesnudos y sastres de maquiladoras, de esclavos que llevaron su desnudez hasta la muerte, son antecedentes de astronautas que flotan en sus trajes impregnados de soles,

Joaquín nos acerca al conocimiento de la transformación del mundo en piezas que cubren partes de hombres y mujeres, en disímiles -y parecidos también- entornos de Campeche; desde la época prehispánica, en que el taparrabo, las plumas, y otros símbolos, fueron defendidos a través de tradiciones y costumbres, hasta la época actual, en que trajes plastilizados han obtenido premios internacionales, gracias a hermosas mujeres campechanas que los portan.

El tránsito de la investidura por la línea del tiempo, no sólo da cabida a emociones de quien esto escribe; le permite apreciar y reflexionar sobre la enorme labor de Joaquín Lanz Paullada en el trascurso de los años, cada vez con más fortaleza, que le da merecimientos y nuevos compromisos.

En sus piezas teatrales perviven los patrones de nuestra herencia; en su vida cotidiana, Joaquín, como nosotros, busca siempre la creación de relaciones entre la historia y el porvenir, como lo remarcan títulos impresos en sus anteriores volúmenes literarios y de investigación: “Las fiestas del centenario”, “Los cantos del niño Dios. Villancicos campechanos”, “Campeche y el teatro ritual popular”, entre otros.