El Corazón de Ah' Canul - 60
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La cuestión educativa actual
Estela Hernández Sandoval
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Este naciente año 2019 está, como no recuerdo se haya dado otro, lleno de matices sociales derivados del ejercicio del nuevo poder ejecutivo. En educación, como en otros campos, aparecen antiguas figuras que manejan “nuevas coreografías” basadas, sobre todo, en promesas de campaña y en nuevas “miradas” que resetean la política y la educación.

A diario escuchamos, a través de los discursos emitidos, cómo se fundamenta y justifica la derogación de la Reforma Educativa.

Los mexicanos hemos sido testigos del desarrollo y aplicación de diferentes propuestas educativas que, sin ser evaluado su impacto, son abatidas. En esta ocasión se realiza tal acción enfatizando dos causalidades que se consideraron ejes fundamentales de la Reforma Educativa: la evaluación del desempeño docente y el controvertido papel asumido por el INEE, dos cuestiones, por cierto sujetas, ambas, a serias controversias, y que originaron el malestar de una considerable proporción del magisterio; sin embargo, en paquete completo se deroga, incluso, los Planes y programas 2017 para la educación básica y se ha anunciado ya, que los mismos serán cancelados para julio del 2019.

La aplicación del nuevo Plan de Estudios 2017 para la educación básica fue de un ciclo escolar por lo que no tuvo oportunidad de demostrar su eficacia, pero se va, según dice el nuevo gobierno, sin que le haya hecho una revisión concienzuda de su contenido y prueba de ello es que se declara que, en el plan de estudios del nuevo gobierno, se establecerán las asignaturas de civismo y ética, cuando el Plan de Estudios 1999 lo contempla ya, como Formación Cívica y Ética.

Acaso se considere inexistente por considerar inadecuados los contenidos de los Programas 1999, el del 2006, y el del 2011 que incluían la mencionada asignatura. En este último se apeló a una perspectiva ‘formativa’ que se alejara del adoctrinamiento y favoreciera una convivencia ‘democrática’; mismo tenor se conservó en el 2017, por lo que no puede negarse la existencia del civismo y la ética, en los planes de estudio sin quedar en evidencia.

Es crítica la situación existente en el campo educativo, en la que se trasluce, no sólo la estrecha relación existente entre el aparato político y el SEM más que evidente cuando, un grupo de pseudomaestros agrede, viola, bloquea y toma como rehén: economía, estabilidad e impide el tránsito libre a través del bloqueamiento de vías de comunicación, a la vez que chantajea al gobierno federal.

Durante la campaña electoral por la Presidencia de la República se enarboló como bandera, aprovechando la inconformidad magisterial existente, la derogación de la Reforma Educativa y así se obtuvieron los votos necesarios para el triunfo, y, ahora, el ejecutivo, fiel a su promesa de campaña, giró a las Cámaras, la propuesta para la derogación aludida.

En estos días, el grupo opositor de la Cámara de Diputados ha presentado una iniciativa paralela a la presentada por López Obrador, Presidente Constitucional de México. Se trata de una iniciativa de contraste y complementaria a la gubernamental que enfatiza tres ejes: garantizar la autonomía universitaria, priorizar la educación inicial y da continuidad a los exámenes de ingreso y la evaluación docente, ésta, con fines formativos y de actualización.

La iniciativa del grupo opositor insiste en la verdadera incorporación de la ciencia y la tecnología en los programas de estudio desde la educación básica, así como la obligatoriedad del Estado de impartir la educación superior.

La Reforma Educativa, impulsada a partir del 2013, introdujo el mérito como criterio para la selección y promoción de los docentes y esto es, según considero, su mayor fortaleza, pues vino a acabar con las prácticas sindicales de la venta de plazas, un hecho que era un secreto a voces, así como también puso un alto a la herencia de plazas entre consanguíneos, y ahora se presenta la amenaza del retorno.

La evaluación del desempeño docente fue presentada y manejada de forma errónea y el cambio de gobierno representa la oportunidad para realizar una revisión para convertirla en herramienta valiosa para el mejoramiento del desempeño docente y que pierda su tinte punitivo, aunque esto sólo fue “el petate del muerto” ya que no se dio el caso de despido o de pérdida de la plaza de aquel docente que reprobó consecutivamente tres evaluaciones, por lo menos en secundarias, en el Estado de Campeche.

Por otro lado, en el sexenio pasado se consideró que cualquiera puede ser maestro y el tinte de la evaluación para el ingreso, a todas luces equivocada, lo permitió promoviendo una desvalorización del ser maestro y significó un ataque directo al docente y uno silencioso a las escuelas normales.

Si las escuelas formadoras de docentes no están cumpliendo con su cometido deben ser sometidas a un riguroso análisis y recomponer en ellas lo que está fallando y que origina que sus egresados lo hagan con serias deficiencias.

Ser docente no es tan sólo poseer una serie de conocimientos, implica una vocación de servicio y una preparación pedagógica ad hoc, que no se desarrolla en otras profesiones, por lo que resulta una falacia que cualquiera puede ser maestro.

El Estado debe garantizar, no sólo el acceso a la educación de todos los mexicanos, también debe asegurar que éstos, en el sistema educativo, fundamentalmente en la educación básica por lo que ésta representa, obtengan aprendizajes y conocimientos relevantes y útiles para la vida y que les permita alcanzar su máximo potencial.

El objetivo central que debe guiar toda política educativa son los aprendizajes de los alumnos, ningún otro.

No se debe olvidar que la riqueza de una nación radica en el capital humano con que se cuente; es decir, el cúmulo de habilidades, conocimientos y la capacidad para utilizarlos, para abordar los retos cotidianos, determina el desarrollo económico de un país.

No hay política económica más efectiva para promover el desarrollo y crecimiento de una nación que impulsar una educación de calidad equitativa e inclusiva, esto es, de calidad para todos y no de excelencia para unos cuantos.