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Existes en la finitud de mi universo,
en la profundidad de mi alma…
Tu silencio es el grito que conquista
tu mirada es luz, paz y esperanza.
Atrapo tu respirar en la sintonía de tu palabra,
en la corola que se desprende de tu aroma,
en el perfume cuando despiertas a mi lado
al bendecir mi mañana con tu aliento.
Siento el color de tu sonrisa,
la fragancia de tu palpitar...
Cuando arropo tus manos
y seguimos la música de tu caminar.
Así de generosa eres,
así de generoso tu amor,
y la gracia de tu sonrisa.
Amada Madre,
atesoro las horas,
los años y las lunas de tu existir,
las noches de alegría y los soles de tu mirada
cuando la esperanza brilla en sonrisa.
Amada Madre,
sé mi luz y fortaleza,
protectora de mis días
hasta el final del camino. |
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