|
Los mayas aprendieron a utilizar la vegetación
que su tierra les ofrecía, ya fuera para su alimentación,
usos medicinales o la construcción de sus chozas
y templos, de tal manera que fueron creando toda serie
de conocimientos que se transmitían oralmente
y que, hasta hoy, tiene vigencia.
De
la caza y la recolección , el maya pasaría,
poco a poco, a la agricultura incipiente. El trabajo
de la tierra dio prioridad al cultivo de maíz,
frijol y calabaza; en la siembra utilizaron el sistema
de tumba, roza y quema –que a la fecha continúa
utilizándose—y el de terrazas.
Al
cultivarlo, nuestros antepasados tomaban en cuenta las
necesidades de la tierra. El maíz se sembraba
junto al frijol y la calabaza, que se enredaban en sus
tallos. Así, el maíz le arrancaba a la
tierra algunas sustancias y el frijol le devolvía
otras, como el nitrógeno, que el maíz
le había quitado, lo que permitía que
la tierra siguiera siendo fértil y pudiera recibir
la semilla de la próxima siembra.
Al
convertirse el maíz en objeto de culto religioso
dio origen a varios tipos de ceremonias. Antes de comerlo,
lo trataban con ternura y delicadeza y, antes de cocerlo,
lo calentaban con su aliento para que no sufriese con
los cambios de temperatura; si encontraban algún
grano perdido en el suelo lo recogían y rezaban
una oración, para sufriese
con los cambios de temperatura; si encontraban algún
grano perdido en el suelo lo recogían y rezaban
una oración, para disculparse e impedir que los
dioses se vengaran produciendo sequías y, por
lo tanto, hambre. El maíz no era ya simple planta,
sino que se había convertido en una planta divina.
Costumbres
alimenticias
De
acuerdo con los diversos escritos revisados acerca de
la vida y cultura de los mayas, podemos afirmar que
ha sido uno de los pueblos mesoamericanos que han comido
bien y de una manera equilibrada. La dieta era sencilla
y comían poco en su vida cotidiana. Por el contrario,
en las ceremonias, fiestas o bodas, la dieta era espléndida.
Preparaban gran cantidad de guisos (aves selváticas
y animales domésticos con legumbres, carne de
venado, armadillo, etcétera) y hacían
balché que, bebido en grandes cantidades, produce
el mismo efecto que cualquier otra bebida embriagante.
En estos convivios el pueblo comía, bebía
y participaba en la preparación de los platillos
especiales.
El
cultivo del maíz, una práctica religiosa,
fue la actividad por excelencia de los mayas. Constituía
la base de su alimentación y de su economía;
el maíz y los productos de la milpa fueron objeto
de ofrendas a los dioses para implorar su ayuda o manifestar
su agradecimiento.
La
agricultura era básicamente temporal y para realizar
las faenas agrícolas los mayas emplearon sencillos
instrumentos, como las hachas de piedra dura (basalto,
cuarzo, serpentina) para cortar árboles y maleza;
el bastón sembrador (xul), simple palo agudizado
y endurecido al fuego, para abrir agujeros; una bolsa,
probablemente de henequén, para llevar las semillas
y es posible que una azada de madera o hueso removedor
de tierra.
A
veces se intercambiaban, entre otros cultivos, algunas
matas de chile de diversas especies, así como
frijol, camote, yuca y calabaza. Utilizaban como condimentos
el achiote, hierbas de olor del monte y una gran variedad
de chiles.
El
maíz se preparaba de diversas formas, tanto para
bebida, como para alimento: producía tortillas,
atole, pozole y tamales.
También
desarrollaron la arboricultura, pero hasta hoy en día
no se ha podido precisar qué árboles frutales
cultivaban y cuales crecían silvestres, aunque
seguramente todos, en su origen, crecían de manera
espontánea. Entre las principales frutas –cultivadas
o recolectadas– estaban el aguacate, chicozapote
(de cuyo árbol se extraía el chicle),
anona,
ciruelas, saramullo, guayaba, papaya, nance, zapote
negro, mamey, cacao, ciricote, capulín. Los mayas
añadieron árboles de otras regiones tropicales
mesoamericanas como el caimito, uva playera, guanábana
y chirimoya. Otro árbol cuyas frutillas proporcionaban
un alimento importante era el “ramón”.
En épocas de sequías o en lugares donde
no había maíz, lo comían en lugar
de éste, así como el pich y el cocoyol,
también utilizados en épocas de crisis.
Otras
plantas que crecían libremente proporcionaban
productos importantes a los mayas: varias palmeras,
como el guano, con cuyas hojas secas formaban los techos
de las chozas, el bayal. que daba una fibra con la que
fabricaban cestas; el corozo, cuyas nuececillas contienen
una semilla con la que se hacía harina; el jícaro
o güiro cuyos frutos secos se utilizaban como vasijas;
la resina del pom se quemaba como incienso (copal);
de la resina del árbol llamado balché
preparaban una bebida; de la Ceiba o pochote extraían
la fibra parecida al algodón; otro árbol
les brindaba una especie de pepino.
Se
dedicaban también a la cría de abejas,
pues la miel era otro ingrediente indispensable, que
se empleaba no sólo como complemento sino, también,
para la preparación de brebajes fermentados,
especialmente el mencionado balché, bebida utilizada
para los rituales.
La
semilla de calabaza fue un alimento de mucha importancia
en la dieta alimenticia maya, pues era la que proporcionaba
la grasa en los alimentos y, por ende, al organismo
humano.
Otro
complemento en su dieta fue la carne de algunos animales
domésticos y del monte.
Entre
los domésticos pueden mencionarse: pavo, paloma,
tórtola, algunas variedades de patos, una especie
de perro comestible, que carecía de pelo y a
los que castraban y cebaban.
Ellos
introdujeron el cultivo de productos que se adaptaron
bien a nuestro clima, como el melón, plátano,
limón, naranja, pepino, rábano, cebolla,
lechuga, hierbabuena, nabo, coco, etc., e iniciaron
el cultivo de la vid, la caña de azúcar,
y el arroz, y de especies como la pimienta, clavo, comino,
canela, anís, jengibre , nuez, moscada, etc.
traídas de Europa, Oriente, y otros lugares de
América.
Con
la convivencia de las culturas maya y española
se dio inicio al intercambio de productos de tierra
y de mar, animales, especias y hierbas de olor, hecho
que enriqueció considerablemente la cultura culinaria
de ambas civilizaciones. La sabiduría maya en
el arte de la cocina, unida a la incorporación
de productos europeos, dio origen a la cocina campechana,
que hoy se distingue por ser una de las más variadas
y exquisitas del mundo.
CONTINUARÁ...
|