| De
un tiempo, ahora, un hermano y amigo me recordó
una frase muy coloquial pero también muy propositiva;
me dijo: “El que no conoce su pasado está
condenado a repetirlo”. Hoy en día pienso
que es necesario aportar mis ideas, opiniones, puntos
de vista, a los que por mandato de ley, les toca regir
y conducir los destinos de un país como el nuestro,
que se encuentra en la mira de todos los países
del mundo para seguir conduciendo su destino de acuerdo
a los retos del siglo XXI.
Me
retumba el oído: México creo en ti: porque
tienes una historia de luchas sociales, por la independencia,
la libertad, el respeto, el derecho a la vida de cada
uno de tus ciudadanos; porque por medio de tu historia,
lograste ser una República Federal Representativa,
con igualdad de oportunidades para los mexicanos.
Liberal,
porque en cada mexicano hay derecho y principio a la
toma de decisiones, a la expresión oral o escrita
de sus ideas, siempre tomando los principios del más
grande liberal de nuestro tiempo: Juárez, con
su apotegma: “Entre los individuos como entre
las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Luchamos
por mantener nuestra ideología liberal, porque
mientras exista gente pobre, humillada, no atendida,
siempre estará un liberal en su auxilio y ayuda.
Revolucionario,
porque mantiene viva la idea de más democracia
y justicia social, para eso habrá que erradicar
la simulación y el engaño.
Luchar
por un cambio de rumbo, con sentido, sacrificando lo
necesario para dar a los demás lo que merecen
y les pertenece, porque también somos revolucionarios
cuando cambiamos de acuerdo a los tiempos que nos toca
vivir.
Democrático
e incluyente cuando aceptemos que quienes eligen y deciden
los representantes somos los ciudadanos mexicanos, y
anteponer en la toma de decisiones, los intereses, la
conveniencia y los deseos de las mayorías en
lugar de los de unos cuantos.
Democrático
porque creemos que tenemos derecho a tomar nuestras
propias decisiones y nadie debe influir o inducirnos
para decidir un mejor futuro.
Justo
porque es el principio del respeto de la democracia,
porque al ser justo, a cada quien se le da lo que se
merece; justo porque todavía existen grietas
en la aplicación de la justicia entre la sociedad.
Porque aún hay mucho que hacer en la impartición
de la justicia, que en algunos casos ha quedado en tela
de juicio.
Innovador,
competitivo, porque cualquier país se construye
con la aportación de ideas de hombres dedicados
a las leyes, a la construcción, a la arquitectura,
a las ciencias, a la tecnología, etc.
Para
llegar a ser competitivo, además de la materia
prima debemos obtener la tecnología de punta,
capacitar a los mexicanos para tener mano de obra calificada
en el manejo de los recursos naturales, hidrocarburos,
agricultura, pesca, etc.
Y
una mercadotecnia a nivel mundial, para promover nuestros
productos e internacionalmente comerciar con otros países.
Ese
es el México de esperanza donde todos converjan
en una sola idea: el crecimiento, el desarrollo, y el
avance de nuestro país, todo para dejar huella
en las futuras generaciones.
Por
los mexicanos, por México.
|