El corazón de Ah' Canul - 44
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El tiempo escolar
Estela Hernández Sandoval
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El tiempo escolar puede ser visto desde dos vertientes: una, la referida al calendario escolar que la Secretaría de Educación Pública (SEP) establece y, la otra, la empleada en actividades de aprendizaje, podríamos decir el tiempo áulico.

Recientemente se sometió a consideración del Congreso de la Unión una iniciativa de reforma al artículo 51 de la Ley General de Educación, para permitir que las escuelas de Educación Básica y Normal realicen modificaciones al calendario escolar determinado por la SEP, misma que fue aprobada en el pasado mes de abril del presente año, 2016.

Con tal aprobación, las escuelas, en consenso con sus autoridades educativas estatales, podrán determinar si el calendario escolar será de 200 o de 185 días de clase; en este último con jornadas más largas y de esa manera, dicen, “mejorar el uso efectivo del tiempo en las aulas” (6ª. Ruta de Mejora Escolar 2015-2016).

Algunos estados, con base a su autonomía de gestión, es decir a su capacidad legal para tomar decisiones orientadas a mejorar la calidad del servicio que ofrecen y  hacer adaptaciones al calendario escolar (Acuerdo 717), desde tiempo ha, hacen modificaciones al referido calendario contextualizándolo, en consideración a fiestas, tradiciones, ritos y costumbres, incluso es de suponer, a condiciones climatológicas; pero… aún con la autonomía de gestión, ¿quién evalúa y evaluará que esos períodos escolares sean utilizados para que el tiempo áulico se invierta con calidad?

Porque sabido es, que los días estipulados no son trabajados en su totalidad en la construcción del aprendizaje de los alumnos y que incluso, antes del período oficial para entregar calificaciones finales de ciclo, éstas ya están listas con antelación, por cuestiones de índole administrativa.

Entendemos que el tiempo es un factor importante en la gestación de procesos de aprendizaje y que si no se cumple efectivamente, no se alcanzarán a cubrir los contenidos programáticos y por ende los objetivos de aprendizaje.

Tal vez autoridades, padres de familia y alumnos piensen que sí, pero el profesor, pese a sus esfuerzos, sabe que no es así y si equivocadamente pensara lo contrario, una muestra de ello son los bajos resultados de las diferentes evaluaciones externas (PISA, y PLANEA), actualmente realizadas en las escuelas. Anteriormente hablaron de ello ENLACE y EXCALE.

¿Quién analiza las causas de tales eventos? ¿Quién evalúa las consecuencias de no cumplir realmente con los tiempos estipulados para el aprendizaje, por otro lado limitantes en la aplicación de los planes y programas de la SEP?

La evaluación “PLANEA”, los datos que arroja son una magnífica oportunidad para hacer un diagnóstico escolar importante y analizar el aprendizaje de los alumnos del último grado del nivel escolar en que se aplique, pues en ellos se refleja con mayor claridad el trabajo de los maestros de la escuela en su conjunto. También podría aprovecharse para usar los resultados como retroalimentación para la mejora continua en cada ciclo escolar.

Uno de los rasgos de la llamada Normalidad Mínima Escolar, se refiere a que el tiempo sea usado realmente en actividades de aprendizaje; desafortunadamente, no siempre el tiempo de clase es usado como se desearía y, aún más, lo que se desarrolla en el aula no siempre son actividades centradas en el aprendizaje de los alumnos, por lo tanto no son garantía de que éstos estén aprendiendo. Ejemplifico: si se le pide al alumno copiar un texto, y, aunque ésta es una actividad académica, al darse o producirse con frecuencia, ¿qué aprendizaje útil y significativo adquiere el alumno en el proceso de copiar, si no está ejerciendo o utilizando el pensamiento analítico, crítico o reflexivo?

Creo son momentos coyunturales para reflexionar al respecto y juntos, en colectivo, docentes, padres de familia y directivos tomar decisiones al respecto y corresponsabilizarse con los retos de la tarea educativa a desarrollar.