El corazón de Ah' Canul - 44
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El parque principal de Calkiní
Carlos Fdo. Suárez Arcila
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Estatua de Miguel Hidalgo, en el parque del mismo nombre (Foto: Santiago Canto Sosa, 2016)
 

Hay tres asuntos sobre el parque principal de la cabecera municipal que quiero comentar.

1.- El parque en cuestión se conoce como Parque Hidalgo, en honor del héroe de la Historia Nacional, que tuvo el valor de iniciar un movimiento armado, en septiembre de 1810, con la pretensión de alcanzar un cambio social en el entonces virreinato de la Nueva España. En el centro de este parque hay una estatua de este personaje. Sin embargo, considero que dicha estatua, por la expresión que se le ve al protagonista no corresponde a la actitud revolucionaria emprendida por el cura Hidalgo, y que justifica el porqué en nuestra historia lo conozcamos como “El Padre de la Patria”

Basta observar detenidamente la estatua para leer su mensaje: conformismo, sumisión y aceptación del estado de cosas existente; y se encuentra muy lejos de ser el líder arengador del pueblo hacia la lucha por la libertad, y rompiendo las cadenas de la opresión.

He visto muchas estatuas del cura Miguel Hidalgo, y es tal la expresividad plasmada en ellas, que nos transportan hacia aquellos cruciales momentos que se vivieron en los albores de la Patria, y en la que sus buenos hijos ofrendaron la vida en pos de la libertad.

2.- Hay un centenario almendro, ubicado a la vera de la calle 20, frente a las antiguas casonas donde la emperatriz Carlota, juntamente con su séquito, pernoctó en Calkiní, aquella noche de junio de 1865.

El árbol a que me refiero presenta una característica muy singular. Por lo regular, los tallos de los árboles –no palmáceos−, que alcanzan gran altura, como es el caso de los almendros, después de que el tronco principal adquiere cierta altura, se bifurca, y las ramas resultantes, producto de esa división, no vuelven a juntarse y sí se van separando, generando ramas más delgadas hasta llegar a aquellas que soportan las hojas.

He aquí lo raro de este almendro: después de que el tronco principal se dividió en dos gruesas ramas, éstas en un principio se separaron y desarrollaron, pero una vez que han alcanzado una longitud como de un metro, parece que se acuerdan que provienen de un tronco común y, en su crecimiento, ambas ramas, ya gruesas, decidieron juntarse nuevamente en un robusto nudo, y de allí, al continuar su crecimiento hacia arriba entonces sí se van bifurcando como vemos en el común de los árboles.

En conclusión, la rareza estriba en que estas dos ramas que en un principio se separan, vuelven a juntarse y permanecer unidas por un tiempo, en el nudo, y luego volver a separarse.

3.- También los árboles tienen derecho a morir. Muchos de los árboles de nuestro parque principal tienen más de cien años de vida y ya han cumplido o están por cumplir con su ciclo vital; por lo que en algunos casos, a pesar de la poda a que han sido sometidos, los retoños o la renovación alcanzada no se ha dado como era de esperarse, de allí que es preciso acudir a la necesaria reforestación, a modo como se ha efectuado en otras ciudades, esto es reforestando con la plantación de árboles ya desarrollados. Para esta labor habrá que acudir a la asesoría de quienes ya lo hicieron, o bien a las escuelas superiores de agricultura.

 
Muchos ayuntamientos han pasado por el gobierno municipal y no hemos visto en ellos el interés por atender este rubro. Esperamos que el ayuntamiento actual, que en su plan de desarrollo prioriza la reforestación como una acción esencial, lleve a cabo esta necesaria demanda por la buena imagen de nuestro parque principal.