El corazón de Ah' Canul - 42
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Chispazos Deportivos
Isauro Ismael Herrera Blanqueto
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De su anecdotario, el profesor Manuel Ayuso Barrera (el mapache Ayuso) nos relata una hazaña deportiva que tuvo la suerte de escuchar del propio protagonista de esta historia que sucedió UN DOMINGO DE VERANO.

Dolores “Lol” Kantún escribió muchas hazañas peloteriles. Su historial deportivo no cabría en unas cuantas líneas. Me concretaré a decir que era un jugador de los llamados de cinco herramientas: bateaba, corría, fildeaba, brazo poderoso y muy inteligente para jugar. Y hasta para dirigir; pero además era pitcher por cierto, muy bueno. Durante mucho tiempo ostentó el record de 4 vuelacercas en un juego, a nivel peninsular. Fue mánager campeón con el equipo Dzitbalché en la Liga Estatal Campechana de Beisbol y, como ya mencioné, muchos logros más.

Pero vayamos a la anécdota: “Lol” jugaba todos los domingos; pero como laboraba como taxista  en la ciudad de Mérida, también lo hacía entre semana jugando en la Liga del Volante, por lo tanto no había un domingo para la familia. Un día su esposa le dijo: Hoy no vayas a jugar; mejor vamos a pasear al puerto;  “Lol” accedió y llegaron a Progreso al mediodía; pero “cosas del destino” -me dijo- En una esquina vi un cartelón que anunciaba un partido clásico local: Tiburones contra Plataformeros.

Mi esposa se dio cuenta que yo había leído con interés el anuncio del cartelón.

-¿Tienes hambre? -Le pregunté, tratando de disimular mi interés.
-¿Pues no acabamos de desayunar? -me contestó.
El cuscús del partido ya estaba en la mente de Dolores. Tiburones anunciaban como pitcher a un muchacho sensación, recién salido de la Academia de Pastejé: Juan Carlos Uribe.

Con cierto temor pregunté: -¿Y si entramos un ratito a ver el partido?
-¿Y qué quieres que te diga? -respondió su esposa.

Pues entramos. Estaba llegando la gente y los peloteros. Uno de ellos, Orlando Lizama, también pitcher pero que tenía una lesión en el brazo, me reconoció y dijo: -“miren quién está allá, “Lol” Kantún, justamente lo que necesitábamos”.

El mánager habló conmigo y yo le dije que no venía preparado. –“Nosotros te damos todo”-. Y me dieron desde la gorra hasta los zapatos incluido el guante zurdo. Pero faltaba lo mejor, siguió contándome. -¿Cuánto nos vas a cobrar? -Y yo, la verdad, Mapachito, me deje caer. –Ya ven que no vine a esto; pero si me dan tanto, ahora hablo con mi esposa.

Le dieron lo que pidió. Fue un duelazo de pitcheo entre “LOL” y JUAN CARLOS URIBE. Durante ocho entradas mantuvieron la pizarra 0-0.

“Lol” abre la novena y cuelga otro cero. En el cierre, Uribe saca dos outs y se enfrenta al siguiente bateador, quien le conecta cuadrangular para ganar el partido.

Y “Lol” termina diciéndome: -“Todavía recuerdo la alegría de la gente cuando llegué a home”.

¡Qué tal!. Y sólo fue a pasear un domingo de verano.