El corazón de Ah' Canul - 41
Inicio
Marihuana en la adolescencia, ¡no!
Estela Hernández Sandoval
Portada -41
 

Es un hecho que la presencia de la marihuana en las escuelas, incluso entre las más alejadas a centros urbanos es cada vez más frecuente. Tal evento es vivenciado por los docentes de múltiples maneras: algunos se avocan a abordan la problemática en tanto otros la observan, comentan y nada más.

Desde antaño la cannabis sativa o marihuana ha sido conocida entre la población. Sus potencialidades medicinales o terapéuticas ya eran ampliamente conocidas. En la actualidad se llevan a cabo estudios científicos en la materia y se ha estado comprobando su eficacia en torno a  enfermedades complejas tales como esclerosis múltiple, algunos padecimientos de reumatismo e incluso de epilepsia o ciertos procesos patológicos que se cursan con dolores intensos, entre otros.

Estas investigaciones arrojan que los pacientes con este tipo de padecimiento pueden encontrar en algunos compuestos activos de la marihuana una alternativa a su tratamiento.

Esto, más las presiones vividas por la famosa globalización, tal vez, son las causas de que en varias naciones, incluso en la nuestra, se estén emitiendo numerosas declaraciones e invitaciones al debate público tendiente a la legalización del consumo de la marihuana.

El asunto ha llegado a la Suprema Corte de Justicia y ahí,  se concedió  el derecho al autoconsumo  de marihuana a cuatro personas abriendo con ello la posibilidad de hacerlo  extensivo a más personas, aun cuando quedan muchos vacíos por clarificar.

De llegarse a aprobar o legalizar el consumo libre de esta droga, esperamos se implementen a la vez una serie de acciones en los más diversos campos tendientes a combatir la adicción a esta hierba, entre la población adolescente principalmente.

Es sabido que durante la adolescencia tienen lugar una serie de eventos que la hacen una etapa muy especial en el desarrollo evolutivo de la persona, ya  por la maduración fisiológica y sexual, el desarrollo psicosocial y del pensamiento.

Dentro de la maduración fisiológica, y precisamente en esta etapa, tiene lugar un importante y vital evento en la vida del individuo: empieza a madurar una parte del cerebro conocida como corteza prefrontal que favorecerá la capacidad de razonar y analizar, misma que permitirá la toma de decisiones y la planeación de vida.

Tal maduración puede verse seriamente afectada si el adolescente consume marihuana. Lo alarmante del caso es que estos efectos pueden persistir toda la vida del individuo aunque éste ya no consuma  cannabis. En el usuario adolescente, también, interfiere en su desarrollo sexual ya que estas sustancias se acumulan en los órganos más grasos del cuerpo humano: el cerebro y las gónadas (testículos y ovarios).

Aunado a los efectos mencionados el consumo de marihuana puede dañar de manera permanente las vías respiratorias. Cierto es que los efectos varían de acuerdo a la edad de quien la consume, la frecuencia de su consumo, la dosis y las condiciones de salud preexistentes; pero, debido a que, como ya se mencionó, el sistema nervioso del adolescente está en proceso de maduración es más propenso a que se produzca en él daños irreversibles e incluso paranoia y psicosis, según los estudiosos.

Muchos argumentos, incluso controversiales, se han dado en los últimos tiempos respecto a la marihuana, pero, en cuanto a los adolescentes la verdad se centra en que su sistema nervioso se encuentra en proceso de maduración y por ello es más vulnerable a estímulos por lo que el consumo de este enervante debe estar estrictamente restringido y prohibido para los mismos.

De antemano se sabe que por simple prohibición, no se alcanzará el objetivo deseado de alejar a la población adolescente de la marihuana, por lo  esto deberá estar acompañado de una serie de medidas y acciones en las cuales se requiere el esfuerzo conjunto de padres y madres de familia, profesores y autoridades educativas y sanitarias, con claras tendencias preventivas.

Sugiero la impartición de talleres, primero a los profesores y padres y madres de familia y lógico, también para los adolescentes. Pero deberán ser verdaderos talleres y no caer en  equívocos con simples pláticas informativas o ilustrativas.

Se necesita crear conciencia, actitudes en unos y otros para poder enfrentar este hecho social envolvente y devastador de la población adolescente de nuestro tiempo. Hay que actuar en consonancia.

No esperemos que este fenómeno se convierta en algo incontrolable y destructivo del presente y futuro de nuestra sociedad.